vigésima y vigésimo octava
Ana Burgos y Ainhoa Murúa cosechan un gris resultado en triatlón
lunes 18 de agosto de 2008, 09:30h
No hubo sorpresas inesperadas en el escenario creado alrededor del embalse de las 13 Tumbas de la Dinastía Ming. Snowsill, más en forma que la número uno del mundo, fue la más solvente y la más regular. Terminó su participación con un tiempo de 1.58.27. Ganó con soltura.
Le dio tiempo a celebrar a la triatleta de Gold Coast, de veintisiete años, la victoria con sus paisanos, en primera fila de la línea de meta. Su ventaja era amplia ante la lusa, que a duras penas logró mantener el segundo puesto. Miró hacia atrás la de Perozinho, que en la última recta contemplaba la sombra de Emma Moffat, que ejecutó un tramo final de la prueba fantástico.
La oceánica mantuvo el tipo en todas las pruebas. Completó notablemente los 1500 metros a nado, donde la estadounidense Laura Bennet acumuló méritos para luchar por el podio. No le fue mal a Fernandes. No se dejó demasiado tiempo.
Esta fase de la competición fue la que condenó a Ana Burgos, octava en Atenas. La más veterana de las competidoras en Pekín 2008, 37 años, estuvo entre las rezagadas. Fue un lastre para ella, aunque se recuperó.
Mejor estuvo Ainhoa Murúa, que mantuvo el tipo a pesar de la merma física que condicionó su participación.
Ambas llegaron con retraso a coger las bicicletas para afrontar el segundo tramo de la competición. Snowsill y Fernandes recuperaron el mano a mano. Se situaron en la parte alta del pelotón. Siempre en cabeza. El grupo que las españolas no pudieron alcanzar. Ni siquiera el segundo, que se unió a las adelantadas antes de la conclusión de los 40 kilómetros.
Ese aspecto condenó a Murúa. Además de flaquear, la vasca se vio involucrada en una caída, que le hizo perder mucho tiempo y arrastró para el resto su participación.
En la parte delantera, sin embargo, el pulso era firme. Fue sobre la bicicleta donde la australiana Emma Moffatt cimentó su bronce. Fue la mejor y eso le dio vida para formar después, parte del podio.
Los últimos diez kilómetros, de carrera a pie, establecieron definitivamente las situaciones. Fernandes desfalleció. Aguantó el tipo gracias a su calidad y a la amplia renta que había acumulado mientras Snowsill metió la directa hacia la línea de meta.
La emoción estuvo por el tercer puesto del cajón. En posesión de Bennett durante un buen tramo pero arrebatado por Moffatt al final, más regular.
Burgos entró la vigésima, con un retraso de cuatro minutos sobre el oro. Ainhoa Muría vigésima octava después de padecer un nuevo retroceso en la carrera