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Crisis postelectoral

Sangriento intento de paz en Kenia a pesar de la mediación de Annan

miércoles 30 de enero de 2008, 21:20h

Hasta ahora, se acostumbraba incluso antes de la actual crisis, a golpear con piedras a los ladrones en la cabeza hasta la muerte y la independencia keniata del Reino Unido en 1963, se vio, de igual modo, manchada de sangre. Un país, en definitiva, históricamente violento.

Sin embargo, un presunto fraude electoral ha sido el motivo para que los keniatas vuelvan a matarse entre ellos. Kenia, uno de los pocos países africanos que podía presumir de una cierta estabilidad y de unos saneados ingresos económicos como principal receptor del turismo a ese continente, se está destruyendo de dentro hacia afuera. Los últimos días de la crisis postelectoral, que dura ya cuatro semanas, han sido especialmente sangrientos.

De forma paradójica, esta escalada de violencia coincide con el segundo intento de paz entre Kibaki, vencedor de las elecciones del 27 de diciembre con una estrecha ventaja, y Odinga, líder opositor que denuncia, desde el primer día, un presunto fraude electoral y una victoria injusta de su adversario.

De cualquier modo, y a pesar de la mediación de Annan, Kibaki y Odinga han dedicado prácticamente la totalidad de sus esfuerzos durante este último mes a culpabilizar al rival de la crisis que atraviesa el país africano.

Ajustes de cuentas atrasadas

La Policía ha matado civiles. Los militares, que tienen orden de disparar contra cualquier instigador de la violencia, también. Sin embargo, durante la crisis, Kenia ha sido escenario de brutales enfrentamientos interétnicos que han cauado la mayoría de las muertes. Aunque algunos hablan de un millar de fallecidos, una cifra superior a 850, tal y como aseguran medios locales, parece más prudente.

Los 37 millones de habitantes que tiene Kenia se dividen en más de 40 etnias diferentes, de las cuales, los kikuyus, kalayin y luhya, conforman cerca del 50 porciento del total. La espiral de violencia y venganza que se retroalimenta con el paso de los días, viene del desigual reparto de la tierra, la riqueza y el poder entre las diferentes tribus que tuvo lugar con la independencia del Reino Unido en 1963.

La situación es crítica. Ayer, cerca de 8.000 personas se refugiaban cerca de la comisaría mientras el Ejército disparaba balas de fogueo desde un helicóptero para dispersar a la muchedumbre. Algunos, iban armados con machetes, palos y barras de hierro. Otros, más profesionales, empuñaban armas de fuego.

La paralización de la economía keniata, cuya principal fuente de ingresos es el turismo y presenta la infustria más diversificada de África Oriental, se presenta como el menor de los problemas. Sin embargo, la destrucción de colegios, la quema de edificios gubernamentales, los enfrentamientos armados en las calles, los asesinatos políticos, las decapitaciones y los saqueos, parecen asuntos más graves.




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