From farm to fork es el eufónico eslogan que ha escogido la Comisión Europa para su última reforma de la Política Agrícola Común (PAC) y es el reflejo de una estrategia que fundamentalmente lo que quiere es sonar bien. En español se ha traducido como De la granja a la mesa, aunque podia haber sido traducido también De la granja al plato o literal y todavía mejor De la granja al tenedor.
La estrategia europea también es una traducción, en su caso de la intención de la Comisión de hacer del campo un museo al aire libre con árboles y alguna vaca para acompañar, y además decirnos a los ciudadanos lo que tenemos que comer y a agricultores y ganaderos lo que tienen que producir; lo cual es mucho decir y mucho pretender. La estrategia, además, ha sido presentada con otra sobre biodiversidad titulada “Para devolver la naturaleza a nuestras vidas”, como si se tratara de una historia de fotonovela popular.
No es solo por nuestro bien, como naturalmente no podia por menos de ser, sino que la estrategia va más allá, su ámbito es mayor pues es el entero sistema alimentario lo que la Comisión quiere cambiar para que sea “equitativo, sano y respetuoso con el medio ambiente”, lo cual está ilustrado, a su vez, con un eslogan subordinado, repetitivo y exagerado titulado “nuestro alimento, nuestra salud, nuestro planeta y nuestro futuro”. Mayor dimensión de pretensión terrenal y temporal parece difícil de igualar, encima la cual pretende ser trascendental, pues dice que nos preparemos nada menos que para la “gran transición” que según la Comisión va acontecer en la alimentación.
Si es por trascender, la estrategia trasciende hasta geográficamente el continente, pues la Comisión propone convertir su propuesta de sistema alimentario en “normas para el mundo” en pro de la sostenibilidad y la protección de la salud humana y planetaria, y en su proyección futura no duda que hacer a Europa famosa por sus sostenibilidad añadirá una ventaja y nuevas y nunca vistas oportunidades de negocio para los productores europeos y su competitividad.
La crisis provocada por la pandemia del covid-19, dice la Comisión, ha demostrado “hasta qué punto nos hace vulnerables el aumento de la pérdida de biodiversidad y es crucial un sistema alimentario que funcione correctamente para nuestra sociedad”, de lo cual francamente no vemos la conexión ni lo que uno y otro tienen que ver. En un contexto pandémico el objeto de la estrategia europea es reforzar la resiliencia social ante futuras amenazas como pueden ser la inseguridad alimentaria, el cambio climático o los incendios forestales, de tal manera que uno no alcanza a ver el final de tanto mal, a lo cual ya solo le falta añadir que al infierno nos van a mandar si nos atrevemos a no cumplir.
Las reacciones en el sector ante la estrategia de la Comisión han sido de preocupación y concretamente han dicho que cuestiona la seguridad alimentaria, que se trata de una política regresiva que pone en peligro la independencia alimentaria, que debería aplazarse hasta conocer las consecuencias de la crisis del covid-19, que no se pueden aplicar medidas que puedan restringir todavía más la viabilidad económica de las explotaciones, que habría que exigir lo mismo a los productos que vienen de fuera de Europa, que tiene objetivos medioambientales muy ambiciosos sin tener en cuenta la falta de rentabilidad del sector productor, que es una opción ideológica, que se necesitará una gran inversión pública y unos plazos de adaptación realistas y que supondrá un aumento de los costes de producción sin reforzar el presupuesto de la PAC.
¡Asiáticos, africanos y americanos, atención! Dado que tenéis firmados tratados comerciales con la Unión y que el aspecto divulgativo es de gran sensación en la estrategia de la Comisión, proponemos la sustitución del eslogan original por el siguiente más apropiado a su función: From pillar to post, lo cual traducido al español sería como decir sin más: De acá para allá.