TRIBUNA
Un sombrero de castor
martes 30 de junio de 2020, 20:22h
La Unión Europea siempre quiere liderar, ir más allá, eso forma parte de su identidad, y ahora con la Estrategia de Sostenibilidad está en un momento trascendental pero paradójico porque no se trata de tirar para adelante sin más sino de ir delante para volver para atrás y poner el medioambiente y el clima tal y
como estaban antes de empezar a funcionar.
La sostenibilidad representa una nueva frontera, que es expansiva pero, a la vez, rara para una organización internacional que busca eliminar las barreras arancelarias. Y eso más cuando además la Unión ahora quiere que sea total, lo que en su lenguaje oficial quiere decir que incluye las finanzas, las cuales, por tanto, deberán ser sostenibles también, o sea por donde habría que haber empezado pero que hasta ahora, según parece, se les había olvidado.
Hacer una inversión no es solo meter dinero a presión, es necesario vestirse adecuadamente para la operación porque una vez que uno está invertido, que se ha dado la vuelta y está como si dijéramos haciendo el pino, la clave no está en lo que uno tiene sostenido al revés, o sea en los pies, sino que hay que cubrirse la testa y para ello lo mejor no es un tiesto por muy ecológico que parezca, sino un sombrero de copa de piel de castor, como el que llevaban los capitalistas en Nueva York tras la colonización.
En 2050 la Unión quiere ser neutral, climáticamente se entiende, porque ha decidido combatir a favor del medioambiente y ya ha abierto una ventanilla donde sacar el billete del nuevo tren que va al Oeste gracias a la inversión verde. La Unión, en esto también, quiere ser pionera, la primera que va a elaborar una lista
mundial de sostenibilidad para atraer la inversión privada de capital. Tal lista nunca vista es una nomenclatura de actividades para que los inversores sepan a qué atenerse cuando quieran gastar su dinero en proyectos con un impacto climático y ambiental positivo y sustancial.
La inversión que se plantea la Unión es pues, salvando las distancias, los continentes y como si no hubiera existido el siglo XX, lo mismo que volver a aquella legendaria frontera del Far West, donde regía la ley del más fuerte, solo que ahora respetando el medioambiente. No obstante, no serán solo los grandes capitales los que suban al tren sino que, como es normal cuando se concede libertad, también será gente corriente.
Y para empezar con buen pie, si el sombrero de castor no tienes a mano, tampoco te tienes que preocupar demasiado porque siempre podrás comprar uno en el propio lugar al momento mismo de marchar.
Panello.-¿Es ésta la fila para el Oeste?
S. Quentin Quale.- Si señor, pero para ir vestido adecuadamente necesita vd. un sombrero de pionero. Aquí
tengo un genuino “beaver” por $10 precisamente.
Panello.-- ¿ Quiere $10 por ese gorro de trampero?
S. Quentin Quale.- No estoy en los negocios por amor a la humanidad.
Panello.- Ni yo voy al Oeste a ver el paisaje. Le daré 1 dólar.
S. Quentin Quale.- OK, pero pierdo dinero.
Panello.- La vuelta son 9 dólares, le he dado un billete de 10.
S. Quentin Quale.- Ya lo he visto materialista, cada dólar me acerca más mi objetivo.
Panello.- A mí también.
S. Quentin Quale.- ¿Falta algo en la transacción?
Panello.-- El contrato verbal está sometido a un impuesto climático sucesivo.
S. Quentin Quale.- ¿El superreducido?
Panello.- No, el progresivo.
Quentin Quale.- Nada como la innovación en la imposición.
Panello.- Se podría hacer negocios de otra manera, pero no serían ecoló.
S. Quentin Quale.- Ese es el acmé, si señor.
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Abogado, consultor europeo y periodista
JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista
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