Leo Messi quiere abandonar el FC Barcelona. Así se lo ha hecho saber el jugador argentino al club a través de un burofax enviado a la entidad azulgrana durante la tarde de este martes, 25 de agosto. Una fecha que puede pasar a la historia negra del club.
El delantero pretende acogerse a una cláusula de su contrato que le permite rescindirlo unilateralmente a la conclusión de cada temporada. Sin embargo, desde el club se asegura que esa cláusula tiene un tiempo determinado para ejercerse y que caducó el 10 de junio, por lo que daban al jugador por renovado hasta 2021 y con una cláusula de 700 millones de euros. Se avecina batalla de abogados en los próximos días.
La directiva ya había filtrado en los últimos días la conversación de Messi con Koeman, en la que el argentino le indicó al nuevo entrenador que se veía más fuera que dentro. En la reestructuración deportiva planeada por el técnico neerlandés, que sí que contaba con el argentino como líder del nuevo proyecto, no iba a tener cabida Suárez, como ya le comunicó el entrenador en una llamada telefónica, y Busquets iba a pasar a tener un papel secundario.
Con otro burofax, el club le pide a Messi que se quede
Si el argentino envió al club para comunicar su decisión, el club ha optado por usar el mismo medio para responder. Con otro burofax de vuelta desde el Camp Nou, el Barcelona le pide a Messi "que reconsidere su decisión y que el Barcelona quiere que acabe aquí su carrera deportiva e iniciar un nuevo proyecto con Koeman".
En el mismo escrito, el club remarca que la opción de obtener la carta de libertad acababa el 10 de junio y que, por lo tanto, le queda un año más con una cláusula de 700 millones.
"Cuando acorralas a un tigre él no se rinde. ¡Él pelea!"
"Es una crisis deportiva y no institucional", declaró el todavía presidente del FC Barcelona, Josep María Bartomeu. Sin embargo, tras el descalabro del 2-8 en Liga de Campeones -que puede convertirse en el último partido de Messi como azulgrana-, Bartomeu se aferra al palco en busca de cuadrar unas cuentas que le pueden exigir a la directiva asumir las posibles pérdidas mientras el director deportivo, Eric Abidal, dimite haciendo público que no le han dejado hacer su trabajo y el adiós a vacas sagradas se produce mediante llamadas telefónicas de menos de dos minutos y burofax.
La lista de afrentas de las presidencias de Rosell y Bartomeu a iconos del club sigue aumentado: la retirada de la presidencia de honor a Johan Cruyff, el adiós de Guardiola, el no de Xavi y ahora, el burofax de Messi.
Algunos jugadores históricos del club, como Carles Puyol, han mostrado su apoyo al argentino. "Respeto y admiración, Leo. Todo mi apoyo, amigo", escribió el central. Un mensaje al que respondió Luis Suárez con unos emoticonos de aplauso.
Otro de los jugadores señalados para irse, Arturo Vidal, se ha siginificado también en redes sociales señalando que "Cuando acorralas a un tigre él no se rinde. ¡Él pelea!".