TRIBUNA
Los relojes y el Brexit
martes 08 de septiembre de 2020, 20:57h
Michel Barnier, que es el encargado por la Unión Europea para negociar con el Reino Unido tras haberse ido, ha estado en Irlanda, desde la cual ha hablado del poco tiempo que queda para firmar un tratado y ha recordado que el reloj del Brexit no se para ni siquiera por la pandemia que nos ha asolado, lo cual ciertamente no se puede negar (ni que el reloj no pare ni que nosotros nos hemos parado). Ahora bien, Michel Barnier no es consciente de lo siguiente: que los relojes no
tienen la misma hora en el Reino Unido que en Europa.
Solo faltan cuatro meses para el uno de Enero del año venidero, que es la fecha escogida por el Reino Unido para su “Brexit económico y comercial” tras el “Brexit político”, pero esa fecha no ha caído así por casualidad sino porque el Reino Unido lo ha querido, Barnier ha insistido, ya que han rechazado solicitar una prórroga del periodo de transición.
Eso quiere decir que según Barnier debe haber un acuerdo para finales de Octubre, porque el reloj europeo funciona por meses, el tic-tac de su mecanismo sigue el ritmo marcado por las instituciones y representa “la única manera de darle tiempo suficiente al Parlamento Europeo y al Consejo para emitir su opinión”.
La Unión Europea quiere tener una relación cercana con el Reino Unido porque eso irá en interés de todos, pero desde el comienzo de las negociaciones, ha dicho Barnier, el Reino Unido ha rechazado llegar a un compromiso de garantías creíbles para que haya una competencia abierta y libre. Y es que, dicen en la Unión Europea, cualquier acuerdo económico y comercial debe incluir condiciones para evitar fatales distorsiones e injustas ventajas competitivas.
Pero mientras tanto, y aunque sea un espanto, el reloj del Reino Unido ha funcionado a su ritmo, marcando una clara ruptura con la Unión. Ellos han mantenido su autonomía para darle cuerda cuando quisieran y pasar el tiempo como mejor prefirieran sin que les plantearan restricciones desde Europa.
Dado, pues, el estado actual disfuncional temporal al que la Unión Europea y el Reino Unido han llegado, hemos pensado que puede servir como ilustración para lograr una solución lo que pasó con el tiempo y su medición en Alicia en el País de las Maravillas, tal y como se pone de manifiesto en la siguiente conversación, que aunque no lo parezca duró también un montón:
The Hatter.- ¿ A qué día estamos hoy?
Alice.- A cuatro de Marzo.
The Hatter.- Tres días de retraso. Ya dije yo que echarle mantequilla al reloj no funcionaría y la maquinaria se estropearía.
The March Hare.- Pues era de la mejor mantequilla.
Alice.- ¡Qué reloj más raro, da el día del mes y no dice qué hora es!
The Hatter.- ¿Porqué debería? ¿Da tu reloj acaso el año en que estamos?
Alice.- Claro que no, pero eso es porque un año dura mucho rato.
The Hatter.- Eso mismo también le pasa a mi reloj.
Alice.- Creo que podría Vd. hacer algo mejor con el tiempo que dejarlo pasar.
The Hatter.- Sí mantienes con el tiempo una buena relación, él hará para ti todo lo que quieras con el reloj. Supón, por ejemplo, que son las nueva de la mañana, hora de ir al colegio, solo tendrías que decirle al oído tu deseo y allá irían las agujas en un pestañeo y daría las doce, hora de comer.
Alice.- Eso estaría bien sí señor, pero ¿y si a esa hora yo no tengo hambre todavía?
The Hatter.- Puede que no el primer día, pero el reloj puedes mantener después en las doce tanto tiempo como desees.
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Abogado, consultor europeo y periodista
JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista
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