Ya comentamos en esta sección, que la moción de censura presentada por Vox en el Congreso de los Diputados supone una torpeza política, pues favorece a Pedro Sánchez que saldrá victorioso por una abrumadora mayoría del Hemiciclo. Y, como acaba de declarar José María Aznar, también contribuye a la dispersión del voto de la derecha y, por lo tanto, refuerza a la izquierda y, de paso, a sus socios de Gobierno y de investidura.
Resulta evidente que el PP y Ciudadanos no pueden apoyar la propuesta, porque, además de beneficiar al Gobierno, no tiene una sola posibilidad de prosperar. Es la oportunidad para que el Ejecutivo vuelva a estrechar lazos con los partidos de su mayoría de investidura, que se encuentran indignados por el intento del presidente del Gobierno de pactar los presupuestos con Ciudadanos.
Ni siquiera favorece a Vox que sufrirá una aplastante derrota al contar solo con el voto de sus 52 diputados. Aunque, sin duda, el partido de Santiago Abascal aprovechará el momento para lucirse en sus furibundos ataques al Gobierno. Porque, ése es en realidad el único objetivo de la moción de censura.
Aunque hay cierto debate en las filas de su partido, Pablo Casado no puede votar a Santiago Abascal como candidato a presidir el Gobierno. El PP debería, como poco, abstenerse y aprovechar también su intervención para recordar los muchos desvaríos cometidos por el Gobierno.
En efecto, la moción de censura es un error. Vox no va a minar la estabilidad del Gobierno, sino todo lo contrario. Pedro Sánchez obtendrá una gran victoria al contar con el apoyo de los partidos de la mayoría de investidura y alardeará de que, más de 190 diputados votarán para que se quede en La Moncloa. Y solo 52, para que se vaya.