María Jesús Montero es una contundente oradora parlamentaria. Sabe lo que dice, tiene un conocimiento...
María Jesús Montero es una contundente oradora parlamentaria. Sabe lo que dice, tiene un conocimiento profundo de los temas que trata, le acompaña la facilidad de palabra y en ocasiones se muestra muy rotunda en la argumentación. La domina la vehemencia incontrolada, una permanente agresividad y una expresión corporal generalmente excesiva. Pero el día que María Jesús Montero sea capaz de controlar sus defectos, dotará al Partido Socialista Obrero Español de una parlamentaria de primer orden.
A lo largo de todo el debate sobre el rechazo de los Presupuestos Generales del Estado, demostró su fuerza parlamentaria y contestó con acierto desde su punto de vista a cuantas objeciones le interpusieron los representantes de los diversos partidos.
Tuvo la mala suerte, eso sí, de tropezarse con un Pablo Casado que se encuentra en estado de gracia parlamentario. El líder del Partido Popular habla siempre con firmeza, con serena convicción y con argumentación implacable. Nadie le discute ya el liderazgo del primer partido de la oposición.
A María Jesús Montero le ha explicado con claridad algo que no admite dudas: el Gobierno del Frente Popular ha planteado unos Presupuestos Generales del Estado que se caracterizan por el crecimiento del gasto público hasta el despilfarro y también por la atolondrada subida de impuestos. Frente a esa posición, Pablo Casado ha dicho lo que tenía que decir: el Partido Popular cree que es el momento de bajar los impuestos y, naturalmente, disminuir el gasto público. La fórmula liberal conservadora es la que a muchos expertos parece económicamente adecuada, pero en el actual debate se impondrá la mayoría de investidura, es decir, la posición socialcomunista que conforma el Gobierno de Pedro Sánchez. Vamos a asistir a la subida desmesurada de los impuestos y a la vez al derroche incontenible en el gasto público.
Nada nuevo bajo el sol. Estaba previsto lo que iba a ocurrir y solo puede ser relativamente paliada la situación si se producen exigencias europeas para las ayudas previstas y que se elevan a 140.000 millones de euros. Europa puede atemperar lo que el frentepopulismo español está dispuesto a disparar.