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TRIBUNA

Tras la crisis de los misiles: una oportunidad para la paz nuclear

Jesús Romero-Trillo
jueves 10 de diciembre de 2020, 20:28h

El reciente asesinato del principal científico nuclear de Irán, Mohsen Fakhrizadeh, es el último de una serie de ataques para frenar el desarrollo del armamento nuclear en el país del Golfo Pérsico. Aunque se han hecho muchos análisis sobre las consecuencias internacionales de este ataque y también de cara a la política interna del país en relación con las próximas elecciones de junio de 2021, quisiera ahondar en el escenario que este desafortunado acontecimiento puede ofrecer para la estabilidad mundial.

Joe Biden se convertirá en el segundo presidente católico en la historia de los Estados Unidos, después de John F. Kennedy. Durante su corto mandato (1960-1963), el Presidente Kennedy tuvo que hacer frente a algunas consecuencias de la Guerra Fría, una de las cuales fue la llamada Crisis de los Misiles, que fue consecuencia del intento de invasión de Cuba el 17 de abril de 1961 por parte de exiliados cubanos para derrocar a Fidel Castro. Como respuesta, y bajo solitud del gobierno de La Habana, la Unión Soviética situó en la isla varios misiles nucleares de mediano y medio alcance apuntando a los Estados Unidos. En octubre de 1962 Kennedy pidió la retirada de los misiles y el presidente de la URSS, Nikita Kruschev, amenazó con un ataque nuclear si los Estados Unidos decidían invadir Cuba. La tensión y el riesgo de un conflicto nuclear de consecuencias imprevisibles duró trece días.

Casi sesenta años después, el polo de atracción del conflicto ya no es entre Este-Oeste, sino que se sitúa en Oriente Medio, con algunas guerras abiertas, como en Siria o Yemen. Por ello, el presidente Biden se enfrenta a una nueva crisis que podría poner en peligro el ya complicado escenario de la zona si no se renueva el acuerdo nuclear con Irán, pero también si continúan los ataques a los científicos iraníes. A todo ello hay que añadir la creciente desconfianza entre Israel y Irán, pero también entre Irán y otros países islámicos como los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, evidenciado tras los acuerdos firmados recientemente entre estos países con Israel bajo el patrocinio del presidente Trump.

Al repasar la historia de la crisis de los misiles debemos recordar que uno de los actores clave en su solución fue el Papa Juan XXIII quien, tras recibir por parte del Presidente de los Estados Unidos la notificación de la peligrosa situación en la zona, envió un mensaje a las embajadas estadounidense y soviética animando a los respectivos gobiernos a calmar las tensiones y a buscar el diálogo. El mensaje decía: "Rogamos a todos los gobiernos que no permanezcan sordos a este grito de la humanidad. Que hagan todo lo que esté a su alcance para salvar la paz. De esta manera, evitarán al mundo los horrores de una guerra cuyas terribles consecuencias nadie puede predecir". El llamamiento tuvo su efecto, y dos días después Kruschev aceptó retirar los misiles de Cuba, aceptando Kennedy posteriormente retirar los misiles americanos en Turquía.

El Presidente Biden, como católico y estadista, tiene ahora la oportunidad de detener la escalada de la crisis siguiendo el mensaje del Papa Francisco en su reciente Encíclica "Fratelli Tutti", en la que se considera que la colaboración entre las culturas y religiones es el camino para la paz. La Encíclica cita el documento sobre la fraternidad humana que firmaron el 4 de febrero de 2019 el Papa Francisco y el Gran Imán de la Universidad Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb: "En el nombre de los pueblos que han perdido la seguridad, la paz y la convivencia común, siendo víctimas de la destrucción, de la ruina y de las guerras.... En el nombre de Dios […] “asumimos” la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio" (Fratelli Tutti, 285).

Aunque la Encíclica tiene un sustrato religioso, su aplicación está llamada a tener un enorme impacto en la gobernanza mundial. Por ello, estoy seguro de que muchos de los desacuerdos entre los países pueden resolverse haciendo que sus dirigentes se conecten con el más alto deseo de sus ciudadanos en el espíritu del mensaje del Papa Francisco: vivir en paz. Como hicieron Kennedy y Kruschev hace casi sesenta años, el presidente Biden y el Líder Supremo de Irán, el Ayatolá Alí Jamenei, tienen la oportunidad de poner en práctica el mensaje del Papa e inaugurar una era de paz nuclear. Si se atreven a hacerlo, serán recordados por la Historia, porque se necesita más valor para trabajar en favor de la paz que para alimentar el conflicto.

Jesús Romero-Trillo

Catedrático de Filología Inglesa en la UAM

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