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TRIBUNA

Hacia el año 2021

Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
viernes 01 de enero de 2021, 20:19h

Se va el annus horribilis pero también puede ser el que de a luz al annus mirabilis.

En efecto, la fe en que después de la tormenta llega la calma, se anuncia para el año 2021, con algunos signos en estos días finales del mes de diciembre. Yo lo percibo como cuando nace un niño y esa nueva vida ilumina el sentido que tuvo la desaparición de las personas amadas, que no es otro que la sorpresa maravillosa -mirabilis- de sentir que podemos tener esperanza en el porvenir si no olvidamos lo que estas personas hicieron el bien mientras estuvieron con nosotros, especialmente, lo que hicieron a favor nuestro; y que multiplicado por la sociedad, nos da un producto que podríamos definir como el resultado de nuestra historia.

Esta metáfora me sirve para trazar un balance de este año 2020.

La vacuna para neutralizar el covid19 puede ser, y quizá lo sea, el esperado cambio de nuestra vida, hasta ahora llena de incertidumbre.

Pero en lo profundo de nuestro sentir, individual y social, nuestra incertidumbre procede de que nos obligaban a mirar hacia atrás; el pasado era mucho mejor que nuestro presente -la Transición, por ejemplo-; o bien era un tiempo malo -la guerra civil y el franquismo-, y a quienes fueron sus responsables más significativos, en uno y otro sector o bando, ahora había llegado el tiempo de condenarlos, aunque solo sea borrando su nombre en calles y en sus tumbas.

No fue diferente a lo significó este año -y estos tiempos- en otros lugares, como sucedió en el Reino Unido o Estados Unidos; pero lo mismo significó en la Unión Europea y en España. Sin embargo, el año 2020 termina con lo que parece ser el florecimiento de un nuevo cosmopolitismo, es decir, brotes nuevos de cooperación internacional en lugar del ciego mercantilismo egoísta de Trump, Johnson, Orban, etcétera; y en nuestros lares, Puigdemont y demás partidarios de separar pueblos, o de expulsar a los emigrantes venidos de otros pueblos.

Si esta inicial tendencia se consolida, veremos que la verdad en política, la realidad racional en vez de la virtualidad mentirosa, y las instituciones en lugar de la videopolítica, regresarán a nuestras sociedades, y cambiarán, con nuevos y distintos registros propositivos, el discurso de los representantes democráticos. Y si esto resultara posible, no dudemos que tendremos perspectivas más amplias, sin tantas incertidumbres, y al mismo tiempo, quedarán anulados la mayoría de los demagogos, con sus estúpidos discursos populistas.

La consumación del Brexit será la decisión más trascedente de este siglo para los europeos. Boris Johnson sigue subido en la ola nacionalista inglesa, y es pronto para saber cómo le irá al Reino Unido fuera de la Unión Europea. Cuando terminó la Guerra Mundial, Gran Bretaña todavía poseía el Imperio más grande de la historia, pero cuando Isabel II fue coronada en 1952, empezaba su extinción. Los brexiter y Johnson encajan con la burla mordaz que les hizo Tom Sharpe, el gran novelista británico, cuando escribió que uno de sus rancios aristócratas creía que al otro lado del canal de la Mancha estaba la India. Ahora verán que al otro lado está la Unión Europea, y que en el divorcio sólo salen bien parados los fabricantes de automóviles, a la espera de conocer cómo quedarán los negocios financieros, básicos en la economía británica. Aunque pintan bastos, con el añadido de los efectos de la pandemia, el pueblo británico siempre ha tenido una enorme capacidad de recuperación. El problema está en que el Brexit puede terminar con el sentimiento de la “britanidad”: Escocia puede legalmente independizarse, y hay que recordar que la independencia de Irlanda fue el pistoletazo de salida para los dominios del Imperio. En mi opinión, visto el precedente canadiense de Montreal, el Reino Unido podría tener que dotarse de una constitución escrita, lo cual, paradojas de la historia, sería la europeización de su sistema político.

En Estados Unidos, la presidencia de Biden es vista como la restauración de las relaciones multilaterales y de cooperación con Europa. Será un alivio para la UE y para la OTAN. Pero Estados Unidos, y las democracias representativas, tienen un gran desafío con China. Así como después de 1945, Estados Unidos favoreció el desmantelamiento de los imperios coloniales europeos, en este momento histórico solo Estados Unidos pueden forzar a China a que internamente acepte los derechos fundamentales, como la libertad política, sindical, de prensa, etcétera. Sólo así habrá libre competencia económica en el mundo.

En España la tendencia y las expectativas son parecidas. Es prioritario que las instituciones, en primer lugar las Cámaras parlamentarias, recuperen las funciones políticas que, en 2020, fueron suplantadas por los partidos políticos. Esto ha producido que la oposición al Gobierno se haya hecho notar más con Pablo Iglesias, que con Pablo Casado. El presidente Pedro Sánchez prioriza las próximas elecciones catalanas, al presentar al ministro de Sanidad a las mismas. Buena noticia, pero ese ministerio, en tiempo de vacunas, es más importante que nunca. Después del discurso de Navidad del Rey Felipe VII, Pedro Sánchez y Pablo Casado han mostrado su disposición a desarrollar una ley sobre la Corona. Asunto delicado, pues el Rey, como se ha visto, el básico para que la institucionalidad pueda recuperarse. Que 2021 sea un año sorprendentemente maravilloso.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

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