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Museos sin velos

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 31 de agosto de 2008, 19:30h
En Italia, el pasado domingo, un insólito episodio ha reabierto el debate sobre la integración religiosa y la posible existencia de límites entre la seguridad pública y las tradiciones culturales locales: en la galería de arte Ca’ Rezzonico de Venecia, una mujer, que llevaba el “niqab” (velo islámico que cubre todo el cuerpo dejando ver sólo los ojos) se negó a descubrirse la cara para ser identificada, siendo consecuentemente expulsada del museo por uno de sus vigilantes. A raíz de este episodio, los directores de muchos museos de Italia, entre ellos la mayoría de los museos de Venecia, los Uffizi, Palazo Pitti y el Museo de Capodimonte, están barajando la posibilidad de crear una “habitación del velo”: un lugar reservado donde las mujeres islámicas deban quitarse el velo, delante de otra mujer, para poder ser identificadas. Aunque suena como algo discriminatorio, los promotores defienden la iniciativa declarándola necesaria y útil para garantizar la seguridad de lugar y el respeto de la persona que lleva el velo.

Situado en frente al Gran Canal, el palacio barroco Ca’ Rezzonico representa uno de los edificios más historicos de Venecia: en sus salas albergan obras de maestros venecianos del siglo XVIII, como Giandomenico Tiepolo o Giorgio Massari, tanto que se le conoce también con el nombre de “Museo del Settecento Veneciano”. La expulsión de la mujer israelí de origen musulmán de este museo ha reabierto la polémica en torno al uso del velo islámico: las leyes italianas en materia de antiterrorismo prohíben el uso de prendas que cubran el rostro en público por razones de seguridad. Por esa misma razón durante el Carnaval de Venecia, a las personas enmascaradas se les obliga a descubrirse. Sin embargo, estamos ante de un caso diferente: en la actualidad, muy raramente se había aplicado esta prohibición a los velos islámicos; en segundo lugar, las leyes en materia datan de la década de los setenta, conocidos como los “años de plomo” o de la “estrategia de la tensión” donde la tensión social y el malestar debido a una situación político-institucional casi anárquica (gobierno instables y de breve duración) provocaron enfrentamientos entre grupos extremistas de izquierda y derecha, animados por el deseo de subvertir la estructura política del país. Frente a una situación de excepcional violencia, se promulgó una ley que prohíbese el uso de prendas como cascos o pasamontañas en lugares públicos o durante manifestaciones.

El episodio, que puede parecer de poca importancia, podría representar una posibilidad para discutir de forma seria una temática sensible: se trata de favorecer una integración efectiva entre culturas diferentes, evitando el clásico choque que, como un boomerang, se convertiría en un nuevo problema de comunicación. No se trata de si estamos enfrente a un “reglamento restrictivo de la época caliente del terrorismo italiano”, sino de un problema cultural y religioso. Mientras parte de la derecha y exponentes de la Lega muestran su apoyo sin ambages a la expulsión, declarándose defensores de las tradiciones occidentales y partidarios de nuevas medidas para garantizar mayor seguridad, los intelectuales islámicos presentes en Italia han calificado el episodio como el “típico embrollo a la italiana” provocado por la falta de claridad de las normas legales, tachando la medida como peligrosa en cuanto “aumenta el clima de islamofobia” en el país. Sin embargo, la importancia del tema obliga a tratarlo con cautela, buen sentido y equilibrio: la tolerancia, el respeto de los hábitos de otro pueblo y la seguridad pública no se pueden reducir a una simple condena o aprobación sobre la labor del vigilante. Italia siempre ha sido un país de cultura y se espera que reflexione sobre estos acontecimientos sin asumir una posición paranoica o perturbada. Los Museos y la cultura italiana son patrimonio de la humanidad de la que deben poder gozar todos independientemente de su religión o su forma de vestir: eso si, comprometiéndose a respectar las leyes nacionales solo y cuando éstas muestren su validez.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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