Miedo ante el regreso
lunes 01 de septiembre de 2008, 19:50h
Qué miedo. Volver al día a día, con la crisis que se va a incorporar a nuestras vidas con toda su crudeza, y los responsables de la economía son Zapatero y Solbes. No sufro el síndrome del regreso de vacaciones porque sigo disfrutando de ellas. Sufro la angustia por entender las cifras que los indicadores económicos han seguido arrojando durante el verano. Sufro por ver cómo los responsables de la economía del Estado están en Belén con los pastores. Me produce vértigo ver cómo cada día miles de ciudadanos, nacionales e inmigrantes, pierden su trabajo.
Me gustaría poder parar el tiempo de la economía, aunque esté ya mal, hasta que cambie el tiempo de la política. No puede ser que el gobierno haga lo que hace, cuatrocientos euros para las mayores rentas y un vale futuro por dos bombillas, y no haga nada de lo que tiene que hacer. El gobierno, para liar las cosas un poco más, se tiró a lo bomba al charco del Estatut. Nunca se creyeron que el charco iba a tener tan poca economía y el guantazo está siendo monumental. Fernández de la Vega, en una negociación vergonzante con el único diputado de ICV, ha conseguido que la parálisis total del enfermo gobierno se retrase noventa días. Lo que ya no hay quien salve es la ruptura de la solidaridad interterritorial del resto de las comunidades de España. No hay dinero y los Presupuestos Generales del Estado están sometidos al chantaje de los de siempre. Pavor.
El gobierno está mucho peor de lo que se cree y la oposición está instalada en el buen rollito. Ni la situación del gobierno, ni la veraniega actitud de la oposición, van a resolvernos los gravísimos problemas que vamos a vivir los ciudadanos. La oposición, como un solo hombre, hace lo que a cada uno le place. Alicia Sánchez Camacho como si fuera del tripartito pide más pasta para Cataluña, Núñez Feijoo no firma el manifiesto de la lengua española y sólo faltó gritar un que se besen a Soraya Sáenz de Santamaría con Magdalena Álvarez.
No puede haber peor calendario por delante. En plena recesión, mientras se destruyen miles de empleos cada día, tenemos que sufrir los comportamientos erráticos de los partidos ante los próximos comicios electorales, con De Juana y Otegi por la calle. Zapatero, preso de sus mentiras y su enajenación, y el principal partido de la oposición más preocupado por caer bien que por presentar políticas alternativas reales que ilusionen a los españoles con la posibilidad de que pueda haber una política mejor. Rajoy tiene un problema. Todo el tiempo intentando borrar su origen por dedazo de Aznar y su vinculación a aquellas políticas y las pocas veces que explica lo que habría que hacer tiene que poner como ejemplo lo que hizo Aznar en el año 1996. Qué faena.
Ya no sirve hablar del petróleo y las subprime. La crisis estructural que sufre España va para largo. Los que fuimos tachados de antipatriotas resulta que somos los que estamos preocupados por nuestro país y los ciudadanos. Zapatero va a poder disfrutar en sus carnes lo que son los antipatriotas de sus socios. Lo malo es que de cada tortura a Rodríguez, somos los ciudadanos los que sufrimos las cicatrices en nuestras economías. Confiemos en que Rajoy haga algo más que decir que nos duele. Eso ya lo sabemos.
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Empresario y periodista
ROMÁN CENDOYA es empresario, periodista y colaborador como analista político en distintos medios de comunicación
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