Los expertos internacionales de la misión de la OMS han certificado el origen animal del coronavirus. Una misión de la OMS lleva semanas desplazada a Wuhan para tratar de dilucidar el origen del patógeno que ha dado lugar a la pandemia de Covid.
Durante estos días, científicos del organismo internacional han visitado el mercado donde se cree que se originó el primer brote, así como el hospital de Wuhan que trató algunos de los primeros casos conocidos. La evidencia científica apunta a que efectivamente se produjo un "brote" importante en el mercado donde se cree que se produjo el origen de la pandemia, aunque tampoco han podido identificar si fue el primero de todos.
El informe de los expertos de la OMS es creíble y definitivo. Pero no será suficiente para frenar las delirantes teorías de los conspiranoicos que desde el principio han acusado al régimen chino de haber creado el coronavirus para destruir el mundo. Donald Trump fue el primero en propagar ese infundio para poner al comunismo como el origen de todos los males. A partir de entonces, las redes sociales manejadas por la extrema derecha se saturaron con el argumento. Y todavía, mucha gente lo comparte.
El coronavirus ha provocado un cataclismo sanitario, económico y social sin precedentes en todo el mundo. Pero ha sido también el caldo de cultivo de infinidad de maniobras políticas y sociales encaminadas a desestabilizar las democracias occidentales. El crecimiento de los partidos populistas de extrema derecha y de extrema izquierda se debe, en parte, a la impotencia de muchos gobiernos que se han visto desbordados y criticados por el vendaval de la pandemia, por los millones de muertos y contagiados. Sin duda, el informe de la OMS pone en ridículo la teoría de que China creó el virus para dominar el mundo. Eso no impedirá que el régimen comunista lo intente, pero a través de su potencia económica y tecnológica. Una dictadura que está a punto de convertirse en el nuevo imperio mundial. De hecho, posee buena parte de la deuda de Estados Unidos, el enemigo a batir.