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BILDU Y ERC

jueves 11 de febrero de 2021, 10:17h
La campaña electoral de las autonómicas catalanas ha evidenciado algo que estaba ya implícito en el Congreso...

La campaña electoral de las autonómicas catalanas ha evidenciado algo que estaba ya implícito en el Congreso de los Diputados: el entendimiento entre el partido heredero de Eta, con el antiguo terrorista Arnaldo Otegui a la cabeza, y la agrupación secesionista Ezquerra Republicana de Cataluña. Las imágenes de lo sucedido en Cataluña no pueden ser más claras. Arnaldo Otegui ha participado abiertamente estos días en la región catalana al lado del partido independentista. La connivencia entre Bildu y ERC es una realidad política especialmente grave para los intereses de España. Ambos partidos son secesionistas y Bildu se ha negado sistemáticamente a condenar los crímenes etarras.

En una democracia pluralista plena como la española caben los herederos del terrorismo y los secesionistas dispuestos a hacer trizas la Constitución, siempre y cuando acaten la ley. El problema no reside ahí. La democracia española puede soportar las atrocidades de Bildu y ERC. El problema es que el PSOE sanchista necesita sus escaños para que Pedro Sánchez permanezca en el poder. El presidente del Gobierno ha pagado ya las facturas que el partido proetarra y sus amigos de ERC le han pasado. Y está dispuesto a pagar las que le pongan al cobro con enorme desgaste para la dignidad de España. Las cantidades económicas que se manejan en torno a las concesiones de Sánchez en los Presupuestos Generales del Estado a favor de Bildu y de ERC resultan alarmantes. Pero lo peor son las concesiones políticas que pueden poner la unidad de España al borde del precipicio.

No se trata de exageraciones electorales sino de hechos reales y constatables. El 1-0 los secesionistas proclamaron la independencia de Cataluña, abofeteando a Mariano Rajoy en pleno rostro. El discurso del Rey Felipe VI, dos días después, fue un modelo constitucional de moderación, de buen sentido y de firmeza. Las aguas desbordadas tornaron a su cauce, pero los protagonistas de aquella sedición contra el orden constitucional ahí están, repitiendo lo que entonces dijeron, apoyados abiertamente por el proetarra Arnaldo Otegui.