La perla española, llamada a tomar el relevo de Nadal, fija su objetivo para 2021.
Carlos Alcaraz tiene 17 años. Con esa edad ya se ha labrado una tarjeta de presentación que ha disparado las expectativas sobre su potencial. Se trata del primer tenista nacido en 2003 en ganar un partido en un torneo Challenger (ha ganado tres torneos de este tipo); debutó en un torneo ATP 500 (Río de Janeiro) ganando a Albert Ramos, el 41º del ránking mundial; es el tercer tenista español más joven en debutar en un Grand Slam (se estrenó en el pasado Abierto de Australia); y el segundo más precoz de la historia en derrotar a un Top-15 (doblegó al 14ª, el belga David Goffin). Todo ello, entre 2020 y lo que llevamos de 2021.
Sólo Rafael Nadal y Arantxa Sánchez Vicario registraron marcas parecidas en el tenis nacional. Es por ello que al diamante nacido en Murcia se le considere una de las grandes esperanzas del deporte de la raqueta. Es pupilo de Juan Carlos Ferrero, otro de los nombres icónicos que brillan en el palmarés patrio. Y su evolución sigue a buen ritmo, si bien se ha topado ya con las dificultades que le plantea competir en el escenario de los mejores del planeta.
Ha concedido una entrevista a 'ATPTour.com' para reflexionar en torno a lo que está viviendo y lo que visualiza como venidero. Y su sinceridad rima con su momento biológico. "Fue increíble poder entrenar con mi ídolo. Poder prepararme con él para el torneo fue una experiencia única, que no se me va a olvidar en la vida", respondió al ser preguntado por las prácticas que compartió con Nadal en la preparación del Abierto de Australia, hace algo más de un mes.
"Yo intento tomármelo lo más normal posible, pero cada vez que veo a alguien de los que he visto en la televisión cuando era más pequeño, siempre se lo digo a Juan Carlos o a cualquier otra persona de mi equipo. '¡Mira, ahí está Rafa! o ¡Ahí está (Marin) Cilic!'. Me da impresión todavía estar en el mismo sitio que ellos", confesó. Hace unos días había estado entrenando con el croata (otrora número tres del ránking y ganador del US Open), en la aproximación al Masters 1.000 de Miami.
Su recorrido le ha colocado a las puestas de entrar en el Top-100. Sin haber cumplido la mayoría de edad, ya ha estado presente en las cuatro categorías del profesionalismo -ATP 250, ATP 500, ATP Masters 1.000 y Grand Slam-. "Sinceramente, con la pandemia por medio, no me habría creído poder estar aquí en Miami para disputar el primer cuadro de Masters 1.000. De no haber habido pandemia, en un año normal, posiblemente sí que me lo podría haber creído un poco más", ha explicado. De hecho, ya en el pasado año se había ganado una invitación para el evento de Florida, pero el coronavirus le abocó a aplazar ese debut.
Se ha trabajado una reputación que llama la atención en todo el globo. Sobre todo si se le contextualiza con los jóvenes talentos que comandan la llama Next Gen. Si sigue rindiendo como hasta ahora, se las verá en las Next Gen ATP Finals -que se celebrarán en noviembre a finales de este curso- con Felix Auger-Aliassime, Jannik Sinner o Lorenzo Musetti. Siendo tres años menos que todos ellos. Tiene en la mira batallar por el triunfo en ese campeonato, pero no sólo eso.
"Mi intención es acabar el año entre los 50 mejores del mundo. Si consigo el objetivo que me he marcado para esta temporada de acabar en el Top 50, eso conllevaría jugar en noviembre en Milán. Ese sería un buen objetivo", arguyó. Siempre desde el respeto y reconocimiento a sus colegas. "Todos juegan muy bien, no diría ninguno en particular. Felix está Top 20 y Sinner es Top 30. No podría quedarme con uno, aunque es verdad que con Musetti he ido creciendo. He jugado con él en categoría junior, he coincidido en algunos ATP Challenger, es con el que más relación tengo, con el que más me he juntado y con el que más hablo fuera del grupo de jugadores españoles".
Por último, en la charla se le pone sobre la mesa la extendida comparación con Nadal. Así lo aborda: "Intento no prestar mucha atención a toda la expectación que se genera, a las expectativas que hay sobre mí. Intento no darle importancia a cosas que digan sobre mí como que soy 'el nuevo Rafa' o 'el futuro número uno'. Me centro en seguir mi camino, seguir creciendo y ganando experiencia". Su realismo y determinación impresionan. Eso sí, su horizonte está ahí. Su meta es ganar un Grand Slam y ser el mejor del mundo. Mas, quiere ir paso a paso.