¿Vuelve el romanticismo a Europa? No sería mala nota si así fuera, aunque tal pareciera con la anunciada conferencia sobre el futuro de Europa. Los presidentes de las instituciones de la Unión, Parlamento, Consejo y Comisión, han firmado una declaración para la llamada “Conferencia sobre el Futuro de Europa”, que permitirá a los ciudadanos dar a conocer su opinión acerca de su ensoñación con Europa.
Sí nos guiásemos por la palabras de Von der Leyen creeríamos que está aquí el nuevo sentimentalismo del europeísmo, la vuelta al romanticismo. La esencia de Europa está en el individualismo. Pero ¿se puede convocar el idealismo?
Ha dicho von der Leyen que “todos nosotros tenemos nuestros sueños cuando pensamos sobre el futuro de Europa. Para mí sería una Europa que liderará el mundo en las transiciones verde y digital… Porque es tan cierto ahora como lo fue en los días de Robert Schumann, uno de nuestros padres fundadores: Cuando se trata del futuro de Europa ningún esfuerzo es demasiado grande y ningún sueño demasiado audaz… Hoy queremos escuchar cual es la Europa que nuestros ciudadanos sueñan.“
La declaración Schumann, como hito fundamental de la actual organización europea, trataba de llevar a cabo, según su propia dicción, realizaciones concretas en el ámbito determinado del acero y del carbón, minerales considerados entonces cruciales para evitar la repetición de la guerra. Hablaba la declaración de cosas muy terrenales, de la modernización, de la exportación, la fusión y la expansión. Y para adaptar la realidad, tan dispar entonces como ahora, de los países occidentales de Europa, establecía periodos transitorios, disposiciones, planes, regulaciones y un fondo para racionalizaciones. Y en eso seguimos tan poco románticamente trabados los europeos mortales actuales.
Pero por si hiciera falta aclarar más la naturaleza material de aquella declaración, dijo Schumann en su libro Pour L´Europe que “ Hacer Europa no es una visión del espíritu, no es un sueño sentimental, es una empresa realista y difícil pero hay que tener en cuenta que nada duradero se hace desde la facilidad.”
La conferencia sobre el futuro de Europa estará sometida a las tres instituciones, para dirigir la cuestión se creará un consejo ejecutivo que las representará y los parlamentos nacionales gozarán de estatuto de observadores, un comité supervisará los trabajos y preparará las reuniones, incluidas las aportaciones de los ciudadanos y llevará a cabo su seguimiento ulterior para llegar a un resultado, aunque poco poético, mejor.
Pero si este sueño, así preparado, quiere participar de la esencia del romanticismo, también del escepticismo en que aquel acabó lo hará. Y dado que el asunto va de repetición, veamos un ejemplo en la siguiente conversación:
HAMLET.-¿Qué hay de nuevo?
ROSENCRANTZ.- Que el mundo se ha vuelto honrado.
HAMLET.- Estará cerca el día del juicio final. ¿Qué os habéis merecido para que la fortuna hasta esta cárcel os haya traído?
GUILDENSTERN .-¿Cárcel?
HAMLET.- Dinamarca es una cárcel.
ROSENCRANTZ.- Entonces el mundo entero lo es.
HAMLET.- Y de las buenas, con muchas celdas, encierros y calabozos. Dinamarca entre las peores.
ROSENCRANTZ.- No somos de esa opinión.
HAMLET.- No lo será para vosotros, pero no hay nada bueno ni malo, solo es cuestión de opinión. Para mí una cárcel es.
ROSENCRANTZ.- Así lo ve vuestra ambición. Dinamarca se queda pequeña para vos.
HAMLET.- ¡Dios santo! Encerrado en una cáscara de nuez me tendría por rey del espacio infinito si no fuera porque tengo malos sueños.
GUILDENSTERN.- Sueños que son de ambición, pues la esencia del ambicioso apenas es la sombra de un sueño.
HAMLET.- Y un sueño una sombra es.
ROSENCRANTZ.- Ciertamente, y la ambición tan ligera y etérea como la sombra de una sombra.
HAMLET.- Y por esa misma condición, los mendigos cuerpos sólidos y nuestros estirados dirigentes sombras de mendigos son.