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Y DIGO YO

Efímero e inútil paso de Iglesias por el Gobierno

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 30 de marzo de 2021, 19:56h
Actualizado el: 30 de marzo de 2021, 23:51h

Nadie esperaba que la moción de censura contra el PP en la Comunidad de Murcia, orquestada o no por la cabeza pensante de Moncloa, tuviera como consecuencia más inmediata la salida del Gobierno de coalición, precisamente, de parte importante de esa coalición.

No me parece mal atribuir los éxitos a quien se los merece. Tanto si es Iván Redondo como si es otro que no conozcamos. Pero si el cerebro político de Pedro Sánchez ha sido el que en una jugada maestra ha conseguido sacar al tóxico líder de Podemos del Consejo de Ministros, cuestión esta que sitúo entre la mera deriva incontrolada de un movimiento por conseguir más poder y la pura chiripa, también es el culpable de que estuviera en el Ejecutivo desde el principio.

El caso es que Pablo Iglesias ha dejado el Gobierno después de poco más de un año sin hacer nada bueno y productivo para el Gobierno ni, esto es peor, para España. Tanta ansia por asaltar los cielos se ha quedado simplemente en un cambio de la coleta por el moño alto y un crecimiento desmesurado de su patrimonio personal. No andan muy contentos en Podemos con esa última declaración de bienes que pone al exvicepresidente segundo del Ejecutivo y a su colocada pareja en la lista de la casta de los ricos que tanto han criticado.

Ha quedado meridianamente claro que el paso del comunista y populista por las alfombras de Moncloa solo le ha beneficiado a él. A nadie más. No se le conoce ningún logro que haga pensar que trabajó algún día por los españoles o, por lo menos, por los que se deberían haber visto concernidos por la actividad del Ministerio que dirigía.

Con esa voz engolada típica de cuando se gusta a sí mismo porque se cree en posesión de la verdad absoluta, se despide Iglesias asegurando: “Hemos demostrado que, a pesar de todo, las cosas se podían hacer mejor, que a nosotros no se nos compra y que somos capaces de producir mejoras para la mayoría social de nuestra patria”. Es curioso porque ni él ni Podemos han demostrado nada en el Gobierno más allá de dejar claro que si algún día llega en solitario España será una dictadura. Mucho menos han demostrado que se podía hacer mejor porque si por algo han destacado los miembros del ala de Podemos del Ejecutivo de coalición, excepto, quizá, Yolanda Díaz, es por lo poco productivos y vagos que han resultado ser estos defensores de la clase trabajadora.

Sobre que no se les compra… Habría que preguntárselo a los militantes de Podemos que se avergüenzan del súbito enriquecimiento de Pablo Iglesias y de Irene Montero. A los que ya no están en Podemos, pero lo estuvieron, no hace falta preguntarles porque ya han dicho en numerosas ocasiones lo que opinan de los métodos y de las formas del líder supremo y acompañante.

Argumenta también que han sido “capaces de producir mejoras para la mayoría social de nuestra patria…”. Es interesante poder explicar en este punto que aprobar una partida de más de 283 millones de euros de apoyo a la Dependencia, como presume, no es “reconstruir la atención a la dependencia en España”.

Valga para ello algunos datos: En España hay 373.800 personas que están pendientes de que se valore su grado de dependencia o que ya están valorados y que no reciben una prestación a la que tienen derecho por ley. De hecho, mueren sin recibir esa ayuda que la Constitución española les garantiza. En 2020, cuando el ministro debería haber centrado todos los esfuerzos que dice que ha hecho en las personas dependientes, 55.487 personas fallecieron en esa lista esperando una atención.

Sobre residencias, esas que no ha visitado ni una sola vez para dar su apoyo cuando pedían auxilio a gritos porque lo peor de la pandemia se estaba cebando con las personas más vulnerables de la sociedad, conviene recordar que entre marzo y junio de 2020, en lo peor de la primera oleada, murieron casi 10.000 personas. Hasta finales de año, fallecieron otros 9.586 mayores en estos centros residenciales. Si se añaden los 9.859 fallecidos con síntomas compatibles con la covid pero sin una prueba diagnóstica, se concluye que cerca de 30.000 personas mayores han fallecido en residencias de España y que dos de cada tres muertes ocurrieron en la primera ola. Un dato que el Gobierno ha tardado un año en hacer público.

Si yo fuera el máximo responsable de las políticas sociales de este querido país llamado España no sacaría pecho de lo realizado, no presumiría de la labor realizada, no alardearía de nada y, sobre todo, no fanfarronearía de haber aprobado 283 millones de apoyo a la Dependencia porque no es suficiente y porque cuando hizo falta el apoyo del Gobierno, el Gobierno le dio la espalda. Lejos de ayudar, culpó y criminalizó al sector. En este sentido, todavía se espera la disculpa de la ministra Robles...

Y de Pablo Iglesias, que no debería olvidar que en 2020 morían cada día 152 personas de la lista de espera de la Dependencia, aunque eso ya se lo deja a los que vengan detrás. Aun así, pese a su salida del Ejecutivo, no nos libraremos de él, y Sánchez tampoco, porque ahora, libre ya de la carga de los derechos sociales y de la vicepresidencia segunda, tendrá más tiempo para seguir desestabilizando al Gobierno y haciendo oposición a todos y a todo.

Hemos visto cómo ha funcionado en un Gobierno de coalición. Si no encaja con el PSOE, no encaja con nadie. Veremos qué pasa en las elecciones de Madrid.

Javier Cámara

Periodista

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