Nadie del Gobierno, ni Pedro Sánchez ni Grande Marlaska, han dicho una palabra sobre el varapalo judicial de la Audiencia Nacional al ministro del Interior por destituir “ilegalmente” al coronel Pérez de los Cobos. Una vez más, el presidente se lava las manos, a pesar de ser el máximo responsable de este descomunal escándalo.
Porque fue Pedro Sánchez el que se empeñó en celebrar la multitudinaria manifestación del 8-M que propagó el coronavirus. Y fue el presidente el que obligó al ministro del Interior a destituir al coronel Pérez de los Cobos por investigar las responsabilidades del Ejecutivo al jalear las concentraciones feministas cuando ya sabía que el virus había entrado en tromba en España.
Ante uno de los mayores escándalos políticos de los últimos años, el presidente del Gobierno se lava las manos. Busca que la opinión pública se olvide de la “arbitraria” e indecente destitución de uno de los mandos más prestigiosos de la Guardia Civil. Y como el recurso interpuesto por Interior puede tardar años en resolverse, Moncloa aduce que no es una sentencia firme; o lo que es lo mismo, intenta dar carpetazo a la bochornosa actuación de Marlaska.
El Gobierno no ganó la moción de censura para” dignificar las Instituciones”, como justificaron Sánchez e Iglesias para echar a Rajoy. Lo que hace el Ejecutivo es asaltar las Instituciones para controlarlas. Pero, en este caso, el presidente ha pinchado en hueso. Porque con la Guardia Civil no se juega.