A la izquierda, unida ante el 4-M, le está saliendo el tiro por la culata al basar su campaña electoral en los paquetes-bala y los cuchillos asesinos. Nadie es capaz de explicar la infinidad de incógnitas que rodean a esta operación: los injustificados fallos de seguridad en Correos y en el mismísimo Ministerio del Interior o la foto oficial de los sobres, en la que se ven las siete balas. La imagen debió tomarse con los paquetes apiñados o los proyectiles solo iban en uno. Una incógnita más que sospechosa.
De todos modos, el PSOE, Podemos y Más Madrid están empeñados en responsabilizar a Vox de las supuestas amenazas de muerte. La torpe estrategia tiene tres motivos: aupar al partido de Abascal para que rebañe votos al PP, justificar su lema de “democracia o fascismo” y presionar a Ayuso para que se comprometa a no pactar con la “extrema derecha”.
El cordón sanitario que proclama hasta el otrora moderado Gabilondo se ha convertido en el eje de la campaña. Pero al Gobierno ni se le pasa por la cabeza aplicar el cordón a ERC o a Bildu, por poner dos ejemplos de los partidos radicales que han llevado a Pedro Sánchez a La Moncloa.
La histérica campaña de la izquierda, además, provoca hilaridad. La ministra Reyes Maroto, también moderada y sensata hasta que comenzó la campaña, recibió este lunes un sobre que contenía un cuchillo con sangre o con ketchup. La Policía todavía no lo ha aclarado. Aún así, la ministra se plantó en la puerta del Congreso de los Diputados para exhibir la foto a todo color del arma asesina y culpar a Vox de tamaña amenaza. Poco después, se supo que un hombre con problemas mentales era el remitente del paquete. El peligro para la vida de Maroto era tan descomunal que la Policía ni ha detenido al acusado. Pero el ridículo del espectáculo de la ministra no ha impedido que este mismo martes insistiera en que, para salvar la democracia, era imprescindible expulsar de la política española al partido de Abascal.
Y ese es el único mensaje de los tres partidos de la izquierda en esta campaña electoral. Intentan denigrar a Ayuso y salpicar de fascismo al PP con la excusa del posible apoyo de Vox a su Gobierno. Pero hasta la encuesta de
El País de este martes demuestra el gran error de la estrategia electoral del PSOE, de Podemos y de Más Madrid. Porque Isabel Díaz Ayuso arrasaría el 4-M. Y es que nadie cree la amenaza de los paquetes bomba y, menos aún, que la democracia corra el más mínimo peligro si la actual presidenta sigue al frente de la Comunidad de Madrid. Más bien, lo contrario. El riesgo vendría de un Gobierno Frankenstein en la Puerta del Sol.