Pedro Sánchez, como suele, busca culpables para sus propios errores y alardea de los éxitos ajenos. Como en el caso de la vacunación masiva. El Gobierno proclama que va “como un tiro” cuando se está produciendo gracias a la gestión de las Comunidades Autónomas y al suministro de dosis de la UE.
En su intento de salir indemne del batacazo del PSOE en las elecciones autonómicas de Madrid, Pedro Sánchez señala a Ángel Gabilondo, que se ha visto obligado a dimitir al anunciar que no recogerá su acta de diputado. No quiere asumir el presidente del Gobierno que la estrategia diseñada por Iván Redondo fue el error, el motivo del fracaso socialista. El candidato del PSOE tuvo que cambiar su guión. Pasó de acercarse a Ciudadanos en busca de su apoyo, rechazando a “este Pablo Iglesias”, a animar al líder de Podemos a “ganar en 12 días”. Y pasó de ser “serio y soso” a insultar al PP por “fascista”. Sin duda, esos bandazos estaban marcados desde Moncloa.
El primer error de Pedro Sánchez, y que fue el origen del adelanto electoral en Madrid, se produjo cuando convenció a Ciudadanos para presentar una moción de censura en Murcia. La torpe maniobra del presidente del Gobierno, gestionada por Ábalos, buscaba expulsar al PP de la Presidencia de la Comunidad para que fuera ocupada por una diputada del partido de Arrimadas. Creía que así mataba dos pájaros de un tiro. Recortaba el poder de Pablo Casado y robustecía al partido de centro para desgastar al PP. El tiro le salió por la culata. Perdió la moción de censura y se ha dado un batacazo en Madrid por los reflejos de Ayuso al disolver la Asamblea y lograr una rotunda victoria el 4-M.
Los responsables del fracaso del PSOE en las elecciones madrileñas son, pues, Pedro Sánchez, José Luis Ábalos e Iván Redondo. Los tres que deberían dimitir. Pero el presidente del Gobierno jamás abandonará el poder. Aguantará en La Moncloa hasta que se agote la Legislatura y redoblará sus ataques al PP como única estrategia para ganar las próximas elecciones generales.
Ángel Gabilondo ha sido castigado por los bandazos impuestos desde Moncloa, por su escaso carisma, pero, sobre todo, por pertenecer al partido que gobierna España en coalición con los comunistas y aliado con los separatistas y los proetarras. Los madrileños han apoyado masivamente a Isabel Díaz Ayuso por su brillante gestión al frente de la Comunidad. Y, de paso, han castigado a Pedro Sánchez por los errores de su Gobierno Frankenstein. No tenía que dimitir Ángel Gabilondo, sino el presidente. Pero ocurrió lo contrario.