Felipe González acusó a Pedro Sánchez de haberle engañado y le expelió de Ferraz. Unos meses después, el político...
Felipe González acusó a Pedro Sánchez de haberle engañado y le expelió de Ferraz. Unos meses después, el político escabechado derrotó en las primarias del partido a Susana Díaz, la candidata de González, y regresó a la madriguera del PSOE pegado como una lapa a la roca del poder.
La melindrosa Susana Díaz decidió desafiar a Pedro Sánchez en las primarias andaluzas. Ha sufrido una derrota sin paliativos que, prácticamente, la retira de la política, tal vez no para siempre.
El candidato de Pedro Sánchez, el alcalde de Sevilla Juan Espadas, se ha alzado con la mayoría absoluta, proporcionando a su jefe, Pedro Sánchez, una victoria especialmente satisfactoria en estos meses de la tenaz tribulación padecida por el presidente del Gobierno.
El principal objetivo de Pedro Sánchez es permanecer en el poder los dos años y medio que restan a la actual legislatura. Para conseguirlo no tiene otro remedio que pagar la factura de los indultos, aunque semejante felonía comprometa la unidad de España. Sánchez lo supedita todo a su permanencia en Moncloa para que los españoles mantengan la dicha de contemplar al César.
El éxito de la manifestación de ayer en contra de los indultos a los políticos encarcelados por sentencia unánime del Tribunal Supremo le entra por un oído a Pedro Sánchez y le sale por el otro sin romperlo ni mancharlo. Los separatistas catalanes, los que están en prisión y los que medran en libertad, han anunciado su hoja de ruta: amnistía, referéndum e independencia. La ciudadanía en toda España, y también en Cataluña, contempla con estupor e indignación la política de Pedro Sánchez. La objetividad exige, en todo caso, reconocer el éxito que ha tenido en Andalucía al imponer a su candidato de forma brillante.