La semana pasada escribíamos en El IMPARCIAL que “la Iglesia pesca hoy con anzuelo”, pero con curas como Fernando Báez, no hay quien pesque. Este cura canario vestido siempre de amarillo es un habitual del conflicto y ahora la Fiscalía le investiga por afirmar que el bárbaro asesinato de las dos niñas tinerfeñas “es debido a la infidelidad de la madre”. Es más, el cura con gorra a lo Che, pero también amarilla, dijo que Tomás Gimeno “se quitó de en medio él, para no seguir sufriendo y a las Final del formulario niñas para que no sufriesen la pérdida de su padre. Pero también aseguró que “antes el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas” y que la madre “recoge lo que sembró”.
¿Cómo puede haber hombres que se llaman de Dios, que puedan afirmar tales barbaridades y “que van contra la doctrina de la Iglesia”, como ha asegurado el obispo de Canarias, José Mazuelos, que ha añadido que” para la Iglesia no hay motivo ni justificación para un crimen vicario”. No hay explicación que pueda disculpar al cura Báez y esperamos que la Iglesia tome inmediatamente cartas en el asunto y este sacerdote, además de pedir disculpas, sea reprendido duramente, incluso con las suspensión de algunas de sus funciones, pues ya está bien de aguantar a personajes así, que lo único que buscan es el breve pero asqueroso, sí asqueroso, protagonismo. Esta reprimenda periodística vale para todos los que formamos partes de la Iglesia, laicos y eclesiásticos, que en muchas ocasiones no valoramos o pensamos bien lo que decimos.
Menos mal que hay pescadores que nos cuidan desde el cielo, como el Padre Gago, cuya causa de Canonización se ha abierto este sábado en Valladolid, por parte de su Arzobispo, el Cardenal Ricardo Blázquez, tras recibir el “nihil obstad” desde la Santa Sede. Una alegría para todos los católicos españoles que compartimos parte del recorrido vital del Padre gago, sobre todos los periodistas ya que José Luís Gago nos regaló una oración en la que pedía a Nuestro Señor que “nos hiciera trasmisores de la verdad, libres y defensores de la libertad e independientes e imparciales”.
Con curas así, la pesca es segura.