El Banco Mundial ha publicado su quinto informe mundial Doing Business, que intenta apreciar las facilidades que ofrecen los distintos países a los negocios. Lo hace por medio de diez criterios, que van desde el coste de comenzar una empresa, financiarla o cerrarla, a la capacidad de un sistema legal para hacer cumplir las leyes o las facilidades para registrar una propiedad. Y de la flexibilidad laboral al coste relacionado con los impuestos.
Progreso general, estancamiento españolEl último informe (Doing Business 2009) incide en que “Los rankin, en el caso de doing business, no cuentan toda la historia sobre el ambiente empresarial” de un país. Ahora bien, “las mejoras en ranking indican que el Gobierno está creando un entorno regulatorio que es más favorable a la creación de nuevas empresas”. En el último año, en un período que va de junio a junio, 113 países han acometido 239 reformas “que hacen más amable la creación de empresas”. España no está entre ellos.
De hecho, nuestro país no ha introducido reformas en una sola de las diez áreas que abarca el informe, lo cual lleva a la economía española a perder tres puestos, del 46 que ocupaba en el DB2008, al 49 que pasa a ocupar en el DB2009. De hecho, de todos los informes elaborados hasta el momento, el último es el que ha registrado más reformas positivas, una ola reformista que no ha alcanzado nuestras costas.
Aunque hay cambios en las normativas de todo signo, DB2009 observa que “en el último año, los reformistas se centraron en mejorar las facilidades a la creación de nuevas empresas, rebajar las tasas impositivas, simplificar la regulación de importaciones y exportaciones, y mejorar los sistemas de información de crédito”.
¿Quiere crear una empresa? Vuelva usted mañanaEs, precisamente, en el inicio de empresas nuevas donde España obtiene su peor puntuación. Con todo lo que se oye del Gobierno central y de los autonómicos de apoyo a los nuevos empresarios, España es el segundo país de la OCDE en que más gestiones administrativas son necesarias para dar a luz a una nueva empresa (con 10, frente a sólo una gestión en Canadá o Nueva Zelanda), y es además, el país con diferencia en que se consumen más días. Tardamos 47 días en abrir un nuevo negocio, mientras que en Australia sólo necesitan dos, y en Nueva Zelanda uno. Es, además, el tercer país en que más cuesta hacerlo, nada menos que el 14,90 por ciento del ingreso per cápita, por el 0 por ciento o el 0,30 por ciento de Dinamarca e Irlanda, respectivamente. Tardamos 233 días en otorgar un permiso de construcción, algo para lo que en Corea del Norte, Irlanda o Estados Unidos necesitan poco más de un mes.
El mercado de trabajo español es el segundo más rígido de la OCDE, sólo superado por el de Luxemburgo, un país con una geografía muy distinta a la nuestra. Y sólo en Alemania, Corea o Portugal es más oneroso despedir a un trabajador. Tampoco en la capacidad de nuestro ordenamiento jurídico de hacer cumplir los contratos, en el nivel de impuestos o en la protección de los inversores tenemos buenas notas, comparados con los otros países desarrollados.
Mejoras en Asia Oriental y el Oriente MedioLas áreas más reformistas son Asia Oriental y Norte África y Oriente Medio, ya que dos tercios de sus países imprimieron cambios. El África Subsahariana es, con diferencia, la peor de todas por lo que se refiere al “medio ambiente empresarial”, en lo que puede considerarse como una de las causas de su subdesarrollo. Pero está aprovechando sus oportunidades, o al menos varios países punteros de esa parte del mundo, orillada por la globalización, las empresas y el capitalismo, con los que apenas si tiene contacto. Es el caso de Senegal o Burkina Faso. De Iberoamérica destaca a Colombia y la República Dominicana, mientras que la OCDE, el club de los países desarrollados, “han ralentizado sus reformas”.
El país que ha liderado el reformismo económico este año ha sido Azerbayán. “En enero de 2008 comenzó una oficina de un solo paso para crear una empresa, lo que ha reducido a la mitad el tiempo, el coste y el número de procedimientos para abrirla”. Como respuesta a este cambio, “el número de empresas registradas ha crecido en los primeros seis meses un 40 por ciento”. También han flexibilizado el mercado laboral y reducido (de 61 a 11 días) el tiempo con el que se puede completar una transferencia de propiedad. Le sigue Albania.
La reforma continuaNo obstante, son los países desarrollados, los que ocupan los primeros puestos tanto en riqueza como en facilidades para las empresas, las economías con quien debería medirse España. Y tiene entre éstos claros ejemplos de reformas que nuestro país no ha seguido. Singapur, que ocupa el primer puesto en a ha “simplificado aún más”. Los números 2, 4, 5 y 8, Nueva Zelanda, Hong Kong, Dinamarca y Canadá, han llevado a término reformas como favorecer la creación de empresas en un solo acto administrativo, hacer más justo el sistema de licencias o la rebaja de impuestos. Los diez primeros puestos los completan Estados Unidos (3), Reino Unido (6), Irlanda (7), Australia (9) y Noruega (10).
Una vía de reformas que podría ser interesante para España es lo que DB2009 llama “reforma regulatoria institucionalizada” y que consiste en “poner en marcha programas que se dirigen de forma sistemática contra el exceso de burocratismo”. Son varios los países que la han puesto en marcha programas como éste; es el caso de Hong Kong (“Se un regulador inteligente”, se llama), Reino Unido (Oficina para una Mejor Regulación), Holanda (Actal) o Bélgica (Kafka). Esta suerte de “reforma permanente”, como la “revolución permanente” aunque en sentido opuesto, permitió al gobierno belga descubrió, gracias a las quejas de 2.600 empresarios, que éstos tenían en el registro de empresas, lo que le llevó a cambiarlo.
Ejemplos que seguirLa elaboración de este informe durante cinco años le ha permitido a sus redactores observar quiénes son los países que, de forma sistemática, adaptan sus regulaciones para hacerlas más amables a los negocios. Acerbayán y Georgia más Macedonia en la Europa del Este y Asia Central, Portugal y Francia en la OCDE, China y Vietnam en Asia Oriental y Colombia, Guatemala y Méjico en Iberoamérica son varios de los países que reforman de forma consistente y continuada. Ocurre lo mismo, en África, con Buskina Faso, Ghana, Mauricio, Mozambique y Rwanda.
El éxito de algunos de estos países ha servido para inspirar a otros a seguir el mismo camino. Es el caso de Irlanda, que ha abierto el camino a Colombia en la integración en el comercio internacional. Luego Colombia ha sido inspiración de otros países iberoamericanos en su fortalecimiento de la seguridad de la protección a los inversores o la legislación sobre insolvencias.