He leído en El Confidencial un reportaje de investigación que provoca alarma. Según...
He leído en El Confidencial un reportaje de investigación que provoca alarma. Según ese diario digital, el Estado está desapareciendo en Gerona: cierre de comisarías, de oficinas del Sepe, de la Seguridad Social…
Mientras el número de funcionarios se multiplica en toda España, las cifras de Gerona resultan concluyentes: en el año 2010, Gerona disponía de 1.430 funcionarios estatales. La cifra actual se reduce hasta 983. Es decir, un 31’83% menos. La desidia de la Administración Sánchez resulta inexplicable. En pleno desafío del secesionismo, el Gobierno sanchista parece resignarse a dejar inertes en manos de los separatistas, funciones que corresponden al Estado.
Ante la actual situación en Cataluña, con una Generalidad presidida y dominada por los secesionistas, lo razonable sería acentuar la presencia del Estado, no tirar la esponja y dar la sensación de que ha llegado la hora de rendirse. Algún sector del separatismo brujulea ya para la creación, incluso, de unas Fuerzas Armadas catalanas. Tantos despropósitos pueden desembocar en situaciones críticas e insostenibles. Todo eso parece hoy lejano y distante. Incluso utópico. Pero la Historia se escribe con renglones torcidos y las torpezas con que se tratan desde Madrid los disparates catalanes pueden desembocar en violencias del más vario género.
La información de El Confidencial, en todo caso, no se puede pasar por alto. El nuevo Gobierno sanchista debe restablecer la presencia del Estado en Gerona. Y no solo restablecer esa presencia sino fortalecerla.