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TRIBUNA

Nunca me entregaré sin luchar, ni venderé mi dignidad

martes 27 de julio de 2021, 20:15h
Actualizado el: 27/07/2021 20:25h

Los golpetazos de la pandemia a todos nos han afectado de algún modo, provocando diversas alteraciones en nuestras vidas, condicionadas a nivel global al empañar no sólo hábitos sino el bienestar de tantos pueblos…

Y debemos responder responsablemente, no sólo cumpliendo con las medidas preventivas, sino también con una actitud, al fin, “también medicina del alma y del cuerpo”, para propiciar una lucha que no debe declinar, mientras se nos mantenga la vida…

Soy un ser agradecido por cuanto se me ha permitido “ser y hacer” en mi largo vivir…

Me he formado desde niño bajo el resplandor del Amor y los testimonios recibidos de los míos, para soportar las exigentes pruebas del dolor, los sacrificios, la superación, los desprendimientos y hasta las postergaciones, forjándome golpe a golpe, como se moldea el hierro en esa fragua inextinguible que nos prepara la dura faena del vivir, y superar los duros repechos de la existencia…

Y he procurado hacerlo siempre desde la sencillez y la humildad, con lo aprendido en las aulas de la Universidad de la Vida, para poder conducir con firmeza mi universo interior, y cimentar con entereza mi naturaleza con la actitud de no aceptar sometimiento alguno, de no renunciar nunca a los intentos que me he propuesto…, sin que jamás me embriague o me confunda la inmediatez del “ya” …

En varios acontecimientos y circunstancias extremas que he tenido que enfrentar, he puesto a prueba, en lo que me fue posible mi determinación, mi obrar siempre con pasión, y hasta con coraje y sin miedo alguno, aun cuando debí tenerlo para no poner en riesgo mi propia vida, como me ha ocurrido más de una vez…

Tengo desde niño la certeza de que de que nunca claudicaré de mis intentos, porque desde mis entrañas, siento el eco permanente y el lema de mi existencia: “nunca me entregaré sin luchar, ni venderé mi dignidad”.

No es mi propósito en este aporte hablar de mí, y si alguna referencia hago, es para que se comprenda mejor que mi mayor anhelo es compartir lo que siento, lo que he aprendido de los que saben más con mi vocación lectora, lo que he llegado a captar a cielo abierto, en la intemperie, en las aulas de la Universidad de la Vida, convencido de que es en ellas donde más se aprende…

Prueba de ello es todo cuanto sigo concretando en mis noches sin sueño, pero pobladas de sueños en mis libros en diversos estilos, cuyo registro continúo con el ardor y la pasión que guía mi obrar, y que la pandemia no me ha impedido plasmar…, además de los diversos artículos y misceláneas sobre el acontecer en los que me sigo expresando sin poder cesar, que esperan su turno para ver la luz de la difusión, como la producción escrita e inédita que, a lo largo de los años, atesoro en el taller de mi alma…

Cuando las medidas preventivas referidas a la pandemia lo permitan, seguiré presentando mis libros, siendo la novela: “Un bohemio en la Transición”, mi próxima publicación, ya en proceso de edición en la Editorial.

El día 19/4/2021 fue publicado en este periódico digital (liberal e independiente) en su sección: Opinión, mi primer aporte como columnista, colaborador, seguidos de varios más, en los que se está difundido mi sentir, y mis análisis sobre los diversos aspectos de la realidad que comprometido e involucrado he expuesto al sentirme interpelado…; respondiendo siempre a los llamados que me convoquen en todo aquello que comparta y que a mi alcance esté, como otra forma de entregar mi ser, tal como lo siento: comprometido e involucrado…

No he de renunciar nunca a mi cuota parte de responsabilidad, ni me permitiré desfallecer en ninguna circunstancia.

No sería yo si lo hiciera, “ni me lavaría las manos para quedar bien”, si por cobardía o ambición vendiera mi dignidad, como algunos que no son pocos, notoriamente lo han hecho…

Allá ellos, cuando tengan que responder con su propia conciencia, cuando llegue el “atardecer de sus días”, como yo lo haré cuando mi último suspiro me alcance al apagarse la lucha inclaudicable que me he planteado, pero no sus ecos que esperanzado deseo se mantengan…, sin los olvidos de seres queridos y de aquellos que me honren al detenerse en mí y por ello me regalen, aunque sea una porción más de mi presencia junto a ellos, el privilegio de no haber pasado en vano en esta maravilla que es la vida…

Resalto entonces esta actitud que no tiene otro mérito en mi concepto, que el elevado propósito de compartir y no convencer a nadie de nada, como tampoco el vano propósito de ejercer un magisterio que no está en mí, porque cada quien tiene el legítimo derecho de pensar y obrar aferrado a la Verdad a la que le rinda culto, tenga o no tenga similares ideas a las mías en los escenarios políticos, filosóficos, religiosos, morales, sanitarios, vocacionales, culturales, que yo siempre respetaré en toda circunstancia, como los conservo yo, en mi más íntimo relicario…

Siempre he considerado un privilegio dirigirme a mis semejantes, en mis libros, mis encuentros tertulianos, a través de un micrófono ante una audiencia al considerar que me están honrando con su presencia, y también, sentir en mi alma por ello, que estoy enalteciendo a quienes me precedieron, al luchar por la libertad y la dignidad de nuestra especie, con un sencillo aporte más, en este transpirar sin pausas la existencia, al vivirla con un verdadero sentido…

No comulgo con la actitud meramente contemplativa y sin riesgos que generalmente es la que se manifiesta desde “el ring side”; mi naturaleza me sugiere el protagonismo de subir “al ring donde se pelea la vida”, y no darme por vencido ante el primer golpe ni pedir la “toalla salvadora”, porque de hacerlo, claudicaría del norte de mis propósitos, que se aferran “al paso a paso aproximándome” al destino de mis sueños…

Tampoco comulgo con las posturas soberbias, absolutistas, demagógicas, hipócritas, de aquellos que empañan el convivir en la concordia, subestimándonos, y actuando al servicio de ideologías foráneas, que nada tienen que ver con lo que los pueblos libremente se expresan al votar, que alientan mis rebeldías y es por eso que los denuncio, es por eso que hace más de cuarenta y seis años que escribo, por eso formo parte de una resistencia que no se doblega, y por eso, también, trato de mantener plenas coherencia en mi cotidiano vivir, en pos de la dignidad que nos quieren arrebatar poderosos y altaneros, digitando a sus antojos nuestro destino…

Siempre los estaremos enfrentando quienes somos más, con toda la riqueza, la fuerza y el coraje que hay en nuestra pobreza, que es un poderosísimo intangible moral y conceptual que no está en venta, como están los amanuenses que les ofrecen su servilismo y sus cálculos previos de conveniencia…

La libertad de los pueblos está por encima de todo, no hay dinero que les pueda comprar su dignidad, mientras haya gente que luche por sus legítimos derechos naturales, por sus convicciones irrenunciables, honrando sus orígenes, sus símbolos, su historia, las lecciones aprendidas como yo aprendí las mías de mis héroes nacionales cuando me dejaron el legado en las estrofas de nuestro Himno patrio: ”ORIENTALES, LA PATRIA O LA TUMBA, LIBERTAD O CON GLORIA MORIR”; “DE ESTE DON SACROSANTO LA GLORIA…, MERECIMOS, ¡TIRANOS TEMBLAD, TIRANOS TEMBLAD“!;

Como también en el imperecedero ideario de “:NO VENDERÉ EL RICO PATRIMONIO DE LOS ORIENTALES, AL VIL PRECIO DE LA NECESIDAD”; y “PROMOVER LA LIBERTAD CIVIL Y RELIGIOSA EN TODA SU EXTENSIÓN IMAGINARIA”; y como si ello fuese poco, las palabras de nuestro general José Gervasio Artigas, cuando vencedor en la Batalla de las Piedras, el 18/5/1811 (hoy hace exactamente 210 años) dio una orden frente al Capitán de Fragata Posadas, español que resultó vencido en la contienda libertadora de entonces, para mi pequeño país Uruguay, que demuestra su grandeza de espíritu, ordenando a viva voz, respetándolos: “CLEMENCIA PARA LOS VENCIDOS…”

Contenido, que, si lo traigo a colación, no es por otra razón que la hacer justicia con un recuerdo enaltecedor, con el que pretendo que el revisionismo histórico no le ponga un manto de olvido a la presente y futuras generaciones, clamor que expreso desde la España que quiero desde siempre, que desde el año 2004 nos ha recibido con los brazos abiertos como ciudadanos comunitarios, que ahora siento también como patria mía desde el alma, porque resido en ella junto a mis seres queridos, en la que nuevas relaciones y amigos que nos hemos conquistado recíprocamente al encontrarnos en un mismo caminar, y donde seguramente, repleto de esperanzas, deseo me alcance mi último suspiro…

Lo expuesto, no me separa ni tomo distancia de mis raíces, jamás cometería ese desatino.

Simplemente, manifiesta que en nosotros está la misma sangre que vuelve, la sangre que en el pasado se fue al sur americano y que hoy retorna a la Patria en la que orgullosos y agradecidos residimos…, y no sólo por nuestra lengua común, sino por los valores que aquí están representados, libertad, tradiciones y cultura que debemos defender con la dignidad que merecen nuestros hijos y nietos para la realización de sus vidas…, mis mayores anhelos en este mundo nuevo que se nos ha venido encima…

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