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CRISIS DIPLOMÁTICA

Bolivia y Venezuela se enfrentan a los Estados Unidos

sábado 13 de septiembre de 2008, 02:37h
La mutua expulsión de embajadores deja el campo abierto a una situación donde “todos tienen que perder”, aunque parece manifiesto que los dos países latinoamericanos corren el riesgo de llevarse la peor parte. De momento el Gobierno de Venezuela y el de EE UU se culparon mutuamente de la crisis diplomática: a pesar de unas buenas relaciones comerciales, a nivel político las relaciones siempre han sido tensas y, desde la llegada al poder de Chávez, se han sucedido diferentes crisis.

Sin embargo, la gravedad de la situación actual no tiene precedente: por primera vez los EE UU expulsaron simultáneamente a dos embajadores de Washington. Sin embargo, fuentes gubernamentales norteamericanas subrayan como la decisión de EE UU fue consecuencia de la postura asumida por Morales y Chávez, tachando sus acciones (y declaraciones) como una “muestra de debilidad y desesperación ante sus desafíos internos”: de la misma manera, para el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, ambos mandatarios “ siempre, cuando cosas van mal, ya sea en sus países o a nivel internacional, intentan distraer la atención". Según Washington, Chávez sería consciente de haber cometido “serios errores” en la región, como el supuesto apoyo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o su falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

Por su parte, varios analistas locales e internacionales subrayan como las consecuencias más severas de este “enfrentamiento” serán por Bolivia y Venezuela. De hecho las cosas no son como parecen: empezando por la amenaza de Chávez de cortar el suministro del petróleo que podría ser más dañina para su país que por los EE UU. Venezuela necesita vender su petróleo a países que cuenten con la capacidad y tecnología para refinarlo. El petróleo venezolano, con su alto contenido de azufre, puede ser tratado en refinerías especiales presentes sobre todo en el territorio estadounidense y las exportaciones del país se realizan especialmente a este destino. Por eso resulta evidente que Venezuela no debería “tener interés” a que el conflicto escale: sin embargo, con Chávez en el medio, la lógica no siempre cuenta.

Por su parte, Bolivia tampoco debería mostrarse partidaria del empeoramiento de la situación: Estados Unidos es el principal mercado para las exportaciones bolivianas y es también el principal proveedor de ayuda para la lucha contra el narcotráfico. Además, la situación interna del país suramericano sigue caótica: este mismo viernes, el Gobierno nacional declaró “el estado de sitio” en el departamento de Pando (norte del país) ante una situación de “violencia desbordada” y el riesgo de nuevas víctimas.

Además de una posible agudización de la crisis, resulta, de la misma manera, preocupante la posibilidad que la situación creada se pueda expandir en la región: de momento, sólo el presidente hondureño, Manuel Zelaya ha mostrado su “solidaridad”, suspendiendo un encuentro previsto con el nuevo embajador de EE.UU., Hugo Llorens, que debía presentar sus cartas credenciales