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TRIBUNA

Presupuestos y peajes

Miguel Ángel García Martín
viernes 05 de noviembre de 2021, 19:28h

La verdad de un gobernante se suele reflejar con nitidez sobre su proyecto de presupuestos, ya que contiene los créditos necesarios para el cumplimiento de sus promesas y para el desarrollo de las políticas públicas que ambiciona mejorar. Nada de lo que se pretenda realizar puede dejar de tener su reflejo presupuestario. En las próximas semanas, las Cortes Generales y los distintos parlamentos autonómicos comenzarán precisamente la tramitación de los presupuestos con los que se financiarán los servicios públicos durante el próximo año. En paralelo se abordarán debates de política fiscal en los que se contrapondrán dos modelos: uno, el de la Comunidad de Madrid, con una fiscalidad equilibrada y los impuestos a la baja; y otro, el del Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios de Unidas Podemos, que seguirá subiendo los impuestos, en un contexto en el que el precio de la luz permanece desbocado y la inflación disparada. Y es que los que venían a asaltar los cielos han terminado asaltando los bolsillos de todos los españoles y han mostrado su total incapacidad a la hora de atajar los graves problemas económicos y sociales que está viviendo nuestro país.

Y en este contexto, es imposible no comparar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado con el proyecto de presupuestos para la Comunidad de Madrid. Ambos ven la luz en momentos de gran dificultad para los ciudadanos y para los empresarios y los autónomos, que sienten el cansancio de la larga lucha contra la pandemia y sus consecuencias no sólo en el ámbito de salud. Los presupuestos presentados por la Comunidad de Madrid están basados, una vez más, en cálculos rigurosos como pone de manifiesto el propio informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y están acompañados de una nueva rebaja de impuestos, tal y como había anunciado la presidenta Isabel Díaz Ayuso. En cambio, las previsiones contenidas en los presupuestos del presidente Pedro Sánchez ya han sido corregidas, entre otros organismos independientes, por el propio Banco de España. Quizá por esa razón, Sánchez ya busca nuevos indicadores de referencia que le sean más propicios a sus intereses. Nada nuevo. Si los datos no acompañan al relato, cambiamos al narrador para que busque otros.

Sin embargo, ese reproche de organismos independientes parece no incomodar al gobierno de Pedro Sánchez, que se ha tomado los próximos presupuestos no como un instrumento de desarrollo de políticas públicas eficaces y eficientes al servicio de los españoles, sino como una herramienta de propaganda personal. Al mismo tiempo, Pedro Sánchez tiene claro quién le deja en evidencia a la hora de gobernar. Por eso, utiliza las Cuentas del Estado de manera partidista y recorta un 8,4% la inversión en la Comunidad de Madrid.

Pero la situación es aún más preocupante, toda vez que los socios de investidura de Sánchez no se lo van a poner nada fácil para aprobar su proyecto de presupuestos. Perdamos toda esperanza, Sánchez cederá y pagará los peajes que le impongan sus socios de dentro y de fuera del Gobierno. Cederá una vez más para tratar de prolongar su mandato más allá de la presidencia española de la Unión Europea con el anhelo de capear el temporal que vaticinan todas las encuestas electorales, salvo el CIS, desde el pasado 4 de mayo. Pero los peajes no los pagará Sánchez, los pagaremos todos los españoles, como ya ocurriera años atrás con los últimos estertores del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Así, el PNV ya ha anunciado que quiere más competencias, una vez conseguidas las prisiones. Por su parte, ERC anuncia que no descarta “ningún escenario”, lo que debe hacernos temer lo peor. Y EH Bildu, a través de su portavoz Otegui, ya ha puesto precio a su ignominioso apoyo: presos a cambio de presupuestos. Pero la puntilla la están dando sus socios de coalición a cuenta de la derogación de la última reforma laboral, una reforma que sigue funcionando casi 10 años después, o la trifulca del caso del ya ex diputado Alberto Rodríguez.

Así las cosas, los ciudadanos están teniendo la ocasión de percibir, aún con mayor nitidez, que hay dos formas de gobernar y dos modelos de gestionar. Y es que el eslogan de la última campaña electoral de Isabel Díaz Ayuso sigue igual de vigente: comunismo o libertad.

Miguel Ángel García Martín

Viceconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid

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