POR LIBRE
La encantadora Yolanda Díaz, la auténtica rival de Pedro Sánchez
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 07 de noviembre de 2021, 18:25h
Actualizado el: 07 de noviembre de 2021, 18:46h
Habría que saber si Pedro Sánchez es consciente de que su verdadera rival política es Yolanda Díaz, que cualquier día de estos, cuando crea que ha reunido un potente ejército de comunistas capaz de derrotar al PSOE en las urnas, dinamitará la coalición y se lanzará a la yugular del presidente del Gobierno. Ya amaga con declarar la guerra, pero parece preferir que el inquilino de La Moncloa se cueza en su propia salsa. Es demasiado pronto.
Ahora, puede ser arriesgado desplegar los cañones, pero la última maniobra ejecutada por la vicepresidenta resulta más que sospechosa. Para empezar, su anunciada plataforma de izquierdas prescinde de Podemos. El partido morado ya huele a chamusquina. Pero las primeras integrantes de su equipo son, nada más y nada menos, que Ada Colau, Teresa Rivera y Mónica Oltra. Un trío de cuidado. Un equipo que se ha creado a los pechos de Pablo Iglesias, que desde que dejó la política ya nada es igual. Su último error fue precisamente delegar sus poderes en la ahora estrella del nuevo populismo radical cuyo primer objetivo parece ser enterrar a Podemos.
Yolanda Díaz tiene muchas virtudes políticas. Seduce a sus interlocutores con una amplia sonrisa, habla con pausa, un tono amable y hasta amistoso, pero despliega una energía, un coraje, que arredra a sus rivales. A Pedro Sánchez se le ve arrugado cuando se acerca a ella. Como encorvado, achaparrado. Y, definitivamente, la vicepresidenta ha declarado la guerra al PSOE si no pasa por el aro de la derogación de la reforma laboral. El presidente, más que nada por ganar tiempo, después de hablar con Nadia Calviño se refiere a "la actualización o modernización" de la legislación del PP. Pero cuando se reúne con la líder de los comunistas insiste en prometer "la derogación". Sin duda, a él le importa poco lo uno o lo otro. Lo suyo es nadar y guardar la ropa. Pero en La Moncloa.
La maniobra del presidente para no perder el poder resulta evidente. Primero, busca aprobar cuanto antes los presupuestos, pues entonces ya poco le importa que se produzca la ruptura de la coalición. Con prorrogar las cuentas el próximo año llegaría hasta 2023 tanto con la derogación, como con la modernización o sin tocar la reforma de Rajoy. Pero Yolanda Díaz, que no cesa de maniobrar en la sombra, también tiene la llave para que, al menos ERC y Bildu, se unan a su equipo y pongan pedruscos en el camino presupuestario. No hay más que comprobar las condiciones que han puesto los hasta ahora socios de Sánchez antes de dar su apoyo, unas condiciones que, además, nada tienen que ver con los presupuestos. Unos, con catalanizarlo todo; otros, con liberar a los asesinos etarras enseguida. Y no sería de extrañar que Yolanda Díaz esté de acuerdo con eso y con todo lo que se le ponga por delante con tal de tomar el palacio de invierno. Pues los comunistas, también las encantadoras líderes con melena al viento, quieren resquebrajar la Monarquía Parlamentaria y crear la República totalitaria.
La ingenua y falsa declaración socialdemócrata de Pedro Sánchez puede ser la espita que estaba esperando Yolanda Díaz y sus compañeras de la plataforma para hacer estallar la bomba y dejarle chamuscado. Sin Podemos en el escenario, la vicepresidenta se hará con las riendas de la izquierda. Y con Ciudadanos jugando por el carril del centro, el PP se armará hasta los dientes. Las elecciones en la Comunidad de Madrid del 4-M son una señal. Más Madrid superó al PSOE y Ayuso dejó en la calle y sin un mísero escaño al despistado Edmundo Bal, que si lo llega a saber se queda en su casa antes de unirse a un partido que ya por entonces olía a cadáver.
De pronto, Pedro Sánchez aparece como un funambulista haciendo equilibrios en la cuerda floja con la reforma laboral en un brazo y los presupuestos, en el otro. Si cae a la lona se lo come Yolanda Díaz. Y si alcanza indemne el final del alambre habrá que rendirse a sus muchas habilidades circenses. Y nunca hay que descartar, que el as que guarda en la maga el presidente suponga adelantarse a los planes de su rival comunista; a saber, prohibir el castellano en Cataluña, festejar la salida de los asesinos etarras de las cárceles y derogar la reforma laboral de Rajoy. Entonces, durará dos años más en La Moncloa que los dedicará íntegramente a intentar destruir al PP y copar con los millones de los presupuestos las pantallas de las televisiones y las páginas de los medios de comunicación de todos los colores. Algunos ya se benefician de tal dispendio. Y se nota. De algún modo, Putin en Rusia, Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua son algunos ejemplos a tener en cuenta. Y que nadie se sorprenda. Solo le falta eliminar al enemigo en casa y acabar políticamente con la astuta vicepresidenta. Pero eso se antoja difícil, si no imposible. Pues Yolanda Díaz le destruirá antes de que mueva un dedo si se le ocurre "modernizar en lugar de "derogar" la reforma laboral y seguir alardeando de ser socialdemócrata. Porque Sánchez es presidente del Gobierno por sus cesiones a los comunistas y por sus alianzas con los que intentaron dar un golpe de Estado y los herederos de ETA. Que no venga ahora a disfrazarse de socialista moderado. Y si quiere salvar el pellejo, que mire por el retrovisor a la encantadora comunista que no urde nada bueno ni para él ni para España. Porque es tan simpática como peligrosa.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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Últimos comentarios de los lectores (1)
21757 | Pepe - 08/11/2021 @ 06:40:26 (GMT+1)
Sánchez es un patán, ambicioso, ególatra, narciso y prepotente... pero ese engendro en que ha convertido al psoe, o bien desaparece bajo su dominio, o acaba por despertar y lo larga por segunda y definitiva vez.
Por su parte, la Yolanda Phasionaria, que nadie se engañe, es una coco según cánones, de las de a las suyas y sin concesiones. Por eso, la Yolanda Díaz consecuente, anda buscando el modo de prescindir de esa tropa/tripa de comunistillas ninis de cafetería de facultad, las Iones e Irenes, las que son neoestalinistas aburguesadas y trepas oportunistas. Sabe que con ellas, jamás se cumplirá su programa.
Un figurín narcisista y ególatra y una comunista de libro y sin líneas rojas que la frenen. Se admiten apuestas, cojan palomitas y, sobre todo, pónganse casco y átense los machos.
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