¿Y por qué no una comisión parlamentaria que investigue los casos de...
¿Y por qué no una comisión parlamentaria que investigue los casos de pederastia en los colegios laicos y públicos? El diario La Razón, que con pulso firme dirige Francisco Marhuenda, publica hoy un editorial extraordinario bajo el título: “Una causa general contra la Iglesia”.
El Congreso de los Diputados, afirma La Razón, “no es el organismo más adecuado para investigar la pederastia en la Iglesia, a menos que lo que se pretenda sea abrir una causa general contra la Institución, aprovechando unos hechos terribles, sí, pero que en nada alteran la esencia de lo que representa el catolicismo en el conjunto de la sociedad”.
Los antisistema, los que quieren fracturar el orden social reinante, saben que la Iglesia Católica significa en España un muro contra sus propósitos. Y pretenden dañarla en el punto más sensible: la educación, porque si los niños y adolescentes no se educan en los principios cristianos, difícilmente se mantendrá el abrumador número de fieles que robustecen la Iglesia. Se trata de provocar un rechazo de los padres a los colegios católicos y concertados, cuando por desgracia, la pederastia está presente también en los colegios públicos. Y como ha escrito en su sección diaria Marhuenda, lo que se pretende es justificar la supresión del concierto.
Tal y como desarrolla el editorial de La Razón, los antisistema desarrollan un proceso inquisitorial contra la Iglesia Católica, cuando el balance de esta Institución es, en todos los sentidos, abrumadoramente positivo, aunque, por supuesto, resulten deleznables ciertos casos aislados de pederastia. “Ni el Parlamento -escribe el editorial de La Razón- está legitimado para legislar “ad hoc”, que sería la única justificación plausible de una comisión investigadora, ni, por la misma regla de tres, se entiende esa limitación autoimpuesta que impide indagar los delitos de pedofilia cometidos fuera del mundo eclesiástico”.
Rechazo absoluto, en fin, a la pederastia y denuncia a las claras de lo que en el fondo pretenden los antisistema: fracturar el orden social reinante y dañar a la Iglesia Católica en general.