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ORIENT EXPRESS

Hablemos de estos armenios

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 20 de febrero de 2022, 19:05h
Actualizado el: 20 de febrero de 2022, 20:41h

Ya casi no se habla de ellos. Desaparecieron de los informativos en noviembre de 2020. Desde hace más de un año, pues, el destino de los armenios de Nagorno-Karabaj, que en armenio se llama Artsaj, ha dejado de interesar a los españoles y, más en general, a los europeos. La opinión pública puede ser despiadada en sus distracciones y sus olvidos. En vano recurrirán el periodista, el columnista y el analista político a advertir por qué debería importarnos la suerte de esos armenios que no viven en la República de Armenia y que se resisten a perder el territorio que les queda después de la guerra de 2020. Se diría que sufren un olvido injusto, pero eso implicaría que alguna vez les prestaron atención. En realidad, para desgracia suya y vergüenza de Europa, por los armenios de Artsaj sólo suelen interesarse los demás armenios y los amigos de Armenia en el resto del mundo.

Así será, por supuesto, hasta que estalle la próxima guerra.

Entonces, durante algún tiempo, se volverán a escuchar las claves de un conflicto que no puede resolverse sólo mediante las armas. Otra vez resonarán las reivindicaciones de Azerbaiyán, que trata de hacer valer una división del territorio ordenada por los soviéticos y contraria a la razón, a la justicia y al derecho. De nuevo, habrá que recordar el Genocidio Armenio y la lucha por la liberación de 1988 a 1994. Será preciso recordar aquella victoria armenia contra todo pronóstico y las represalias que, desde entonces, sufrieron y sufren los armenios de Karabaj.

Desde noviembre de 2020, hemos asistido a la voladura del Grupo de Minsk, el proceso de negociación iniciado en 1992 en el marco de la OSCE, y a la confirmación de que una ofensiva militar puede dinamitar una iniciativa pacífica respaldada por la comunidad internacional. La República de Turquía tiene, en este aspecto, una gravísima responsabilidad en lo que sucedió entonces y en lo que está sucediendo ahora.

Los armenios padecen una violencia cotidiana tanto en el territorio tomado por las tropas azerbaiyanas como en el que mantienen los armenios. Tomemos un ejemplo: hace poco más de una semana, en la madrugada de 11 de febrero, tropas azerbaiyanas abrieron fuego contra casas de civiles en Taghavard y Karmir Shuka, en la región de Martuni. A los habitantes de este último pueblo, por cierto, ya los tirotearon en diciembre del año pasado. Veamos un caso más reciente: esta semana dispararon a unos agricultores de Khramot y les inutilizaron un tractor. Se salvaron gracias a la intervención de las fuerzas de paz rusas. Se dirá que no hubo bajas en estos incidentes, pero eso sería aceptar la normalidad de que a uno le disparen cuando está en su casa o en el campo. El gobierno azerbaiyano suele calificar estas denuncias de “falsas” o explicarlas como actividad de grupos armados armenios.

Esta violencia “de baja intensidad” (salvo para los que reciben los disparos, claro está) apenas recibe la atención de los medios, pero será clave para comprender cómo se desarrollen los acontecimientos futuros. El hostigamiento que sufren los armenios a manos de las tropas azerbaiyanas no debería minusvalorarse. Gegham Stepanyan, que ocupa desde marzo de 2021 el cargo de Defensor del Pueblo de Artsaj, ha informado en varias ocasiones de estos incidentes, así como del maltrato que sufren los armenios prisioneros de las autoridades azerbaiyanas.

Mientras tanto, en Azerbaiyán, se organizan viajes para visitar los territorios armenios tomados en noviembre de 2020. La visita dura un día y comprende las localidades de Shushi y Agdam. Quién sabe si esos turistas comprenderán hasta qué punto la humillación de esos tours contribuye a perpetuar el conflicto. Es la ruta perfecta para no resolver nada de nada. Sobre la injusticia, no puede edificarse nada perdurable.

De eso se trata en el fondo. Desde las Matanzas Hamidianas (1894-1896) y la masacre de Adana (1909) hasta las últimas fases del Genocidio Armenio -por ejemplo, el incendio de Esmirna cuyo centenario se cumple este año- los armenios han venido sufriendo un largo ciclo de injusticias. Cuando las denuncian, se los acusa de victimismo. Cuando callan, les reprochan una aceptación silenciosa. Cuando se defienden, los ponen a la altura de sus agresores. Si piden justicia, les dicen que reclaman venganza. Sin embargo, sin afrontar el pasado, el conflicto de Karabaj y, más en general, la relación con Turquía y Azerbaiyán, seguirán sin resolverse.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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