La maniobra estaba clara. Se trataba de crear un gran escándalo en torno al Rey Juan Carlos...
La maniobra estaba clara. Se trataba de crear un gran escándalo en torno al Rey Juan Carlos para que su hijo, Felipe VI, saliera en defensa del padre, introduciendo a la Monarquía en el debate político. Los organizadores de la campaña de calumnias creían que la Institución saltaría hecha pedazos por los aires y se podría establecer en España una República confederal a la venezolana o a la cubana. El Rey no embistió la muleta, tendida por la extrema izquierda antisistema. Con serenidad y con prudencia evito la crisis institucional.
Ahora la Justicia ha exonerado al Rey padre de todos los cargos que el periodismo de la insidia disparó contra él. Ya lo había hecho antes la Justicia suiza, considerada como la más independiente de Europa. El juez Berzosa, ideológicamente muy a la izquierda, dejó limpio a Don Juan Carlos de todas las acusaciones que contra él se vertieron.
La Justicia española ha hecho lo mismo, tras varios años de obsesiva investigación, alentada por la fiscal general del Estado, Dolores Delgado. Finalmente, la verdad, que es lo que nos hace libres, ha resplandecido.
¿Y ahora qué? El Rey podría entablar querellas contra todos aquellos que desde la televisión, la radio y varios periódicos impresos y digitales le han calumniado todos los días durante muchos meses, atizando una de las campañas más miserables que ha conocido la política y el periodismo españoles. Don Juan Carlos, en efecto, podría proceder contra todos y cada uno de los calumniadores. No va a hacerlo. Él ha encarnado la Monarquía de todos que defendía su padre Juan III, la Monarquía que es también de aquellos que le han denigrado de forma miserable. El Rey Don Juan Carlos I recibió todos los poderes de la dictadura de Franco y a todos renunció para establecer en España una democracia pluralista plena, devolviendo al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Ha encarnado, además, uno de los cuatro grandes reinados de la Historia de España, junto a los de Carlos I, Felipe II y Carlos III, y pasará a la Historia como el Rey demócrata que estuvo siempre al servicio del pueblo español, al servicio de los intereses de todos los españoles. Y que no tuvo otro objetivo en su vida que el bien común del pueblo.