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POR LIBRE

Los ucranianos, los que de verdad desafían a Putin

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 06 de marzo de 2022, 17:54h

No son patriotas quienes alardean de serlo, se envuelven en banderitas o se dan golpes de pecho cuando suena el himno de su nación. Hoy, los verdaderos patriotas son los ucranianos que desafían a Putin. Los que se han quedado en su tierra (o han vuelto) y cavan zanjas a pico y pala para impedir el avance de los tanques rusos. Los que se agazapan en los portales de las casas derruidas para disparar con escopetas de balines a las tropas enemigas. Y, sobre todo, Zelenski, el valiente presidente que lidera la resistencia y arriesga la vida al quedarse en Kiev cuando un convoy de tanques de 60 kilómetros está a punto de llegar a la capital para derrocarlo, para asesinarlo.

Mientras, los políticos iluminan las fachadas de los edificios más emblemáticos con los colores de la bandera ucraniana o se ponen lacitos en las solapas. Los ciudadanos europeos, desde el confort de sus hogares, se horrorizan del ataque a la central nuclear de Zaporiyia por miedo a ser achicharrados por la radiación que hubiera llegado hasta Cádiz o se lamentan de la factura de la luz y el gas. Pero ningún Gobierno, ni la OTAN, la UE o la ONU reconocen el gran error de haber permitido a Putin llegar tan lejos. Nadie se hace responsable de haber negociado con los oligarcas que apoyan al dictador del Kremlin, a pesar de las señales de alarma. A pesar de que hasta los más torpes servicios de inteligencia occidentales sabían desde hace 20 años que el sátrapa ruso quería reconstruir el antiguo imperio de la URSS abriéndose paso con las ojivas nucleares.

La decadencia del imperio americano ha permitido que Rusia haya invadido a sangre y fuego Ucrania. La OTAN se arruga ante la amenaza nuclear y Estados Unidos no quiere más aventuras bélicas fuera de sus fronteras. Después de la humillante huida de Afganistán, Biden se limita a lanzar amenazas que nadie se cree. Y la ONU confirma su inutilidad para mantener la paz en el mundo.

Pero Putin no ha ganado la guerra y, aunque ahora parece improbable, puede ser derrotado. La resistencia ucraniana ha descolocado al déspota ruso que no esperaba las duras sanciones económicas impuestas por la UE. Creía que no llegarían tan lejos por su dependencia del gas y del petróleo. Y si termina de consumar la invasión, el pueblo nunca se dejará aplastar. El conflicto bélico podría prolongarse y es probable que el Kremlin nunca pueda controlar el país, cuyos ciudadanos no parecen estar dispuestos a dejarse oprimir.

Los ucranianos, en efecto, están desamparados ante la asesina maquinaria bélica de Rusia. Pero están demostrando su heroicidad y coraje al desbaratar la estrategia inicial de la invasión. Están desquiciando a Putin que planeaba un paseo militar.

Tenía razón Oscar Wilde al definir el patriotismo como el refugio de los cobardes. El lugar en el que los fanáticos se agrupan para sentirse parte de una tribu, de una secta que les guía por la vida, que les dice lo que tienen que pensar y hacer. El genial escritor irlandés, sin embargo, se olvidó que hace poco más de 200 años, los españoles expulsaron al Ejército de Napoleón a puñaladas. Y no imaginaba que los ucranianos iban a frenar a la descomunal maquinaria bélica rusa a pecho descubierto. Sin duda, ha habido y hay patriotas. Pero no necesitan disfrazarse con los colores de ninguna bandera. Se limitan a defender su nación de la invasión del nuevo gran dictador. Es la gran lección que el pueblo ucraniano está dando al mundo. Y es la gran sorpresa que se ha encontrado Putin, que busca salir del atolladero exhibiendo su arsenal nuclear. Amenazando al mundo con la destrucción total.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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