La guerra de Ucrania se ha encallado. Cuando se cumple un mes de la invasión, el Ejército ruso no es capaz de superar la heroica resistencia ucraniana. Putin está sufriendo una humillación ante todo el mundo por la torpeza de su estrategia y por la fanfarronería de creer que iba a controlar el país en unos pocos días y tomar el poder con un Gobierno títere. Pero Zelenski desafía impertérrito al Kremlin desde las calles de Kiev, la capital que alberga la Presidencia de su país. Y el dictador ruso se venga bombardeando hasta la demolición a numerosas ciudades como Mariúpol y lanzando su artillería contra residencias o edificios civiles. Sin cálculos oficiales ni fiables, puede confirmarse ya decenas de miles de muertos, de asesinatos.
Estados Unidos acaba de emitir un informe de sus servicios de inteligencia que concluye que Putin está cometiendo crímenes de guerra, una afirmación que puede llevar a enjuiciamientos penales en cortes estadounidenses y a otros procesos a nivel internacional.
Según sus investigaciones, el gobierno estadounidense afirma que "miembros de las fuerzas rusas han cometido crímenes de guerra en Ucrania", lo que les enfrentará a posibles procesos en el futuro para que los autores rindan cuentas ante la Justicia, pues “Washington usará todas las herramientas disponibles" para que los responsables sean enjuiciados. Es demasiado pronto para saber si algún día, Putin se sentará ante una corte internacional como el Tribunal de la Haya acusado de haber cometido crímenes de guerra.
Pero, sin duda, sacar al dictador ruso del Kremlin sería la mejor, si no la única solución para un alto el fuego definitivo en Ucrania. Pero se antoja utópico y en todo caso muy lejano. Y esa es la tragedia. Que prosiga el asesinato de civiles, la destrucción de ciudades enteras, de hospitales, de edificios oficiales, de antenas de televisión y hasta de estadios de fútbol. Que hayan huido ya más de 3 millones y medio de personas. A este paso, llegará un día en que en Ucrania no quede piedra sobre piedra y Zelenski siga como presidente en Kiev y Putin en el Kremlin ordenando arrasar hasta el final.
Pero aunque hoy es una utopía, las democracias de todo el mundo, la ONU, la OTAN y la UE deben ser conscientes que para acabar con esta guerra y posiblemente con más guerras hay que acabar con Putin. De momento, está más que demostrado que ha cometido crímenes de guerra. Ahora, hace falta acusarle ante los tribunales y sentarle en el banquillo. Estados Unidos acaba de dar el primer paso. Ahora, Washington está obligado a llegar hasta el final.