Núñez Feijóo ha exigido a Pedro Sánchez, si quiere contar con su apoyo, que establezca fórmulas...
Núñez Feijóo ha exigido a Pedro Sánchez, si quiere contar con su apoyo, que establezca fórmulas eficaces para disminuir los impuestos. Muy al estilo de la extrema izquierda, el presidente del Gobierno no quiere ni hablar de semejante despropósito. Su fórmula está clara: acumular mientras más dinero mejor y luego distribuirlo atendiendo a amiguetes y simpatizantes. Bajar los impuestos significa favorecer a los ciudadanos sin que se establezca una dependencia entre ellos y el Gobierno.
Pedro Sánchez, atormentado por las huelgas y por una opinión pública que empieza a ser devastadora, ha creído siempre que las voluntades se compran. Es el emperador de los patrocinios, las subvenciones, las ayudas, los colaboradores y los asesores. El dinero, producto de los impuestos con los que se sangra hasta la hemorragia a los españoles, se acumula en las alcancías del Gobierno y una parte sustancial la distribuye Pedro Sánchez como si fuera un maná que beneficia a los que luego tienen que votar.
Si no queda otro remedio, el sanchismo dedica dinero a los huelguistas, pero no reduciendo impuestos sino otorgando prebendas. No se trata de organizar una economía racional y estable. Se trata de acentuar la dependencia entre los que se asfixian y la generosa mano del César de alpargatas que otorga sus favores. Esa es la realidad. Por eso Núñez Feijóo deberá insistir mucho más si quiere una rebaja sustancial de impuestos. La política de Sánchez es la contraria: recaudar al máximo, hasta la confiscación si fuera necesario, y luego distribuir el dinero a su antojo. Ya veremos lo que ocurre en las próximas semanas. Lo único seguro es que Pedro Sánchez seguirá pagando todo lo que haga falta para garantizarse los votos en el Congreso de los Diputados, aunque cada semana que transcurre lo tiene más difícil.