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TRIBUNA

Otra vez hay que expulsarlos del templo

jueves 31 de marzo de 2022, 19:47h

Como ya ocurrió más de una vez en tiempos lejanos de la historia, ahora vuelven estos sátrapas mercaderes de la muerte, no sólo a ofender al Templo del Amor utilizando excusas que nadie cree, sino que insisten en la ruindad de la guerra más desalmada.

Esta inmoralidad asesina, viene desde muy lejos en el tiempo, enroscada en nostalgias que no se darán por satisfechas en una mente perversa, hasta que el bárbaro sin alma no consiga saciar sus bajos instintos, con ese rostro que muestra cruda dureza sin ningún atisbo de humanidad.

Por las rendijas de su ser, han ido entrando desde hace años, en ese zar endemoniado que viene incubando odios irreconciliables, dosis incontenibles en pro de saciar su sed devoradora de expansión imperialista con él en la cúspide del poder, respaldado en sus vastos arsenales de exterminio e imantado por la soberbia de creerse que Rusia, con sus recursos naturales y sus fuerzas de combate es un gigante inexpugnable.

Un déspota enquistado en el poder hace más de tres décadas ante un pueblo aplastado, amordazado, lo llevan (aprovechando la oportunidad que le ha venido como anillo al dedo), a que países como Ucrania e acerquen peligros a sus fronteras, y por ello, ha resuelto invadir y atropellar contra todo y contra todos los que se opongan a sus siniestros objetivos, desdeñando las consecuencias globales catastróficas que su osadía provoca a la humanidad, en la que ellos mismos quedarán enredados en riesgos imprevisibles…

No me permito permanecer al margen de este horrible genocidio en el que un ser maligno, enajenado y cegado por su afán de poder, al creerse que lo puede todo, se atreve a invadir Ucrania, y a decretar para el mundo la pandemia incontrolable del horror de una guerra, que bien se sabe cuándo y por qué comienza, pero nunca se sabe cómo puede terminar…

No creo que el pueblo ruso esté en su totalidad de su parte, pero como ha sido silenciado cuando ha llegado a manifestarse, no tengo muchas esperanzas de que, desde el vientre mismo del extenso imperio, nazcan acciones y presiones que de algún modo hagan reflexionar al malvado, en sus inocultables propósitos asesinos…, no obstante, es lo que más deseo, para que se frene la maldición de esa guerra cruel asesinando tantas vidas inocentes, y ese mar de sangre y destrucción genocida que ensombrece al mundo entero.

¿De qué otro modo se puede calificar a quien asesina sin piedad a la población civil inocente y no se detiene, por más que la resistencia a la que se enfrenta lo esté perturbando en su locura extremista?

No he podido entender (hasta ahora), la razón o las razones de que las fuerzas aliadas hayan concentrado tanto poder militar en la zona, pero luego hayan tomado apenas medidas de control y aislamiento financiero, al trabarle al dictador invasor, y a sus secuaces más directos, el manejo de sus cuentas, neutralizándole el sistema de pagos SWIFT para las transferencias internacionales.

Más allá de ser importantes, como lo son la confiscación de sus cuentas y bienes materiales de sus seguidores y colaboradores más estrechos, al sátrapa (hasta ahora) nada lo conmueve al considerar esas para él tibias reacciones, a partir de las cuales saca pecho y acrecienta su maldad invasora, reaccionando con más violencia y prepotencia no sólo contra Ucrania, sino contra los países que también se afilien a ingresar como aliados de la OTAN, desafiando así a la Comunidad Internacional.

Sé que, en un conflicto de esta envergadura las partes en la contienda tejen un sutil entramado con finos hilos conductores resguardados en el más estricto secreto, sin informar al enemigo sus planes, ni ofrecer con astucia pistas a los que medran en el espionaje y en los vericuetos de la inteligencia internacional, donde se resuelve cómo actuar y encarar los procedimientos estratégicos o el factor sorpresa.

No obstante, el déspota a quien nadie frena (por ahora), subestimando a las fuerzas aliadas en su contra y envalentonado hasta el extremo, amenaza sin ningún silencio, anunciando ahora a los cuatro vientos que ha puesto en estado de alerta a quienes comandan sus arsenales nucleares, ignorando con sobrado desdén, que sus enemigos unidos también los poseen…

En su mente extraviada por el odio contra el mundo occidental, que lo ciega cada vez más, cuando percibe la tibieza de las medidas adoptadas en su contra (por ahora) no detiene su perversidad, ni siquiera ante la enorme cantidad de vidas humanas inocentes que se cobra el conflicto que ha desatado, ni ante las enormes pérdidas materiales, ni ante el sufrimiento por el horror de los desmanes causados como principal responsable, porque no está solo cargando el peso de sus enormes culpas, sino también acompañado por cuantos lo secundan en la ejecución del martirio desatado con sus tremendos planes de devastación, que por cierto dejarán secuelas imposibles de prever…

Y luego, como siempre ocurre, aparecerá en ese devastado escenario, el gran negociado de la reconstrucción de las ruinas que dejan las guerras, en una siniestra unión con los mercaderes de la muerte, que viven detrás de la movilización de sus arsenales, y se retroalimentan en su insaciable voracidad.

No puedo descartar las palabras sabias expresadas en su momento por Eduardo Galeano (poeta y escritor uruguayo) referidas a este tema siniestro de las armas y la guerra al decir: “Las guerras matan en nombre de la paz, en nombre de la Democracia, en nombre de nobles propósitos” (…) “Las armas exigen guerras, y las guerras exigen armas”.

Así está el mundo, para que los pueblos vivan envueltos en exterminios causados por las guerras y por ello, alguien ha difundido por las redes sociales: “las guerras, en las que muchos jóvenes que ni se conocen ni se odian se matan, por culpa de los viejos que decretan los conflictos, que se conocen y se odian, pero no se matan”.

Estas afirmaciones constituyen una verdadera tragedia para la humanidad, que presencia la actitud de quien tiene un enorme territorio, pero no se conforma, codiciando más para su imperio, aunque lo tenga que conseguir “de cualquier forma”, hasta con el horror de sembrar el terror y golpear a quienes se opongan a sus siniestros planes.

La realidad nos muestra que también se ha debilitado el equilibrio establecido con los acuerdos internacionales, el Pacto de Varsovia ha quedado como un recuerdo desmantelado, porque el sátrapa persigue en su locura mental, un nuevo orden mundial acorde a su mente enferma.

Y ya le asoma un poderoso aliado para que se frote sus manos sucias. Se trata de otra potencia, China, que muestra su potencial para liderar la economía mundial, con la que quiere compartir sus ambiciones desmedidas y extremas.

Ambas tienen puntos en común. Más allá de un potencial enorme en extensión territorial, y en vastos recursos naturales, China, uno de los países más poblados del mundo, si no el más, con una economía floreciente en la que se respalda Putin para aliviar las penurias internas de su Rusia con ambición imperial. Pero ambos mandatarios, con sueños dictatoriales como otros tantos, no cuentan jamás con un enemigo invisible e invencible.

Un enemigo con armas sin esquirlas que matan, sin la necesidad de movilizar arsenales de muerte como los tiene el inconsciente invasor, ni con abultadas cuentas en los paraísos fiscales bien custodiadas, porque su invencibilidad radica en un intangible, en el Amor, y en la justicia divina que el invasor desconoce, no siente, no tiene, no teme, y es más, se burla, como se burlan los mercaderes que medran en la violencia y en la muerte, y por eso, elevo esperanzado el grito potente de: “otra vez hay que expulsarlos del Templo” así, sin más contemplaciones ni dilaciones.

Tengo claro el concepto de que vivo y escribo para creyentes y no creyentes, tanto en mis libros, como en mis artículos como columnista de este medio de comunicación, respetando siempre la opinión y las certezas de cada quien, puesto que jamás me he propuesto convencer de nada a nadie, sino simplemente compartir un sentir, sin ocultar que lo expongo sin ocultar mi espíritu cristiano.

Es tanta la rebelión interior que siento frente a este injusto desmadre de la paz del mundo, que estoy midiendo los términos de este aporte apelando a la prudencia, y porque también me lo exige desde lo más hondo de mi ser, ese espíritu que invoco y que tanto me convoca…

Pero siento un eco interior que me lleva a expresar una vez más: “algo tiene que ocurrir”, para sacar a esta gente de la troya deleznable repleta de miserias, dispuesta a todo con tal de cumplir con sus nefastos propósitos expansionistas e imperiales, a partir del falso argumento de hacerlo por seguridad y defensa propia, para que sus fronteras no queden expuestas con la presencia cercana de nuevos países miembros de la OTAN.

Yo no lo sé, pero ese “algo tiene que ocurrir” tiene que manifestarse para que no tengamos que padecer otra guerra mundial, de la que nadie podrá salir y sentirse victorioso, y mucho menos ese sátrapa que se considera invencible, de modo que con la ayuda de Dios, el Amor venza finalmente al mal enquistado en su endemoniada perversidad, y se encuentren los caminos que puedan conducir al encuentro de la Verdad, que está en dirimir las controversias mediante el diálogo, la diplomacia, los acuerdos internacionales, que cierren las puertas a los déspotas y a todos los tiranos que ensombrecen los destinos de la humanidad, retornando así las esperanzas a los que siempre ponen los muertos en los conflictos …

Con ese título: “Algo tiene que ocurrir” me expresé en el primer aporte que realicé como columnista de este periódico digital El imparcial, cuando en él me refería en abri de 2021 a la deriva incomprensible del actual gobierno de España, por cauces sin destino para esta gran Nación.

Y ahora vuelvo a utilizar esas palabras con más razón todavía, porque de desembocar en un conflicto armado generalizado, el drama resultante tendría consecuencias desastrosas e inmedibles, por eso, justamente por eso, ¿no es mejor y más sensato, otra vez expulsar del templo a los invasores, así sin más, para que nadie se atreva nunca más, a pisotear la paz de la humanidad?

El cómo hacerlo, no me corresponde a mí definirlo, pero estoy seguro de que la ayuda de Dios pondrá en algunos la sabiduría, el buen discernimiento y las iniciativas que los inspire a concretar acciones hasta sorpresivas e inimaginables, para vaciar esa troya enfermiza en la que se guarecen pocos, pero muy poderosos, envilecidos por el demonio de su maldad sin imaginar siquiera, lo que les puede caer encima cuando la fuerza del Amor se manifieste como debe ser…

Y que me perdone Dios por lo que expondré al cierre de este aporte: Si expulsarlos del Templo del Amor, no fuera suficiente, y permaneciera latente el inmenso peligro de ese ser y de sus secuaces, por su ya anunciada locura nuclear, sería imprescindible ubicarlos, aislarlos, y encerrarlos en sus propios bunkers (que sin lugar a duda alguna los tienen), acorralarlos, y derrotarlos sacándolos de circulación, no eliminarlos, sino provocar acciones para que sean juzgados como se merecen por sus infamias, respondiendo en esta vida por sus culpas y por sus crímenes de lesa humanidad, antes de que siga muriendo tanta, pero tanta vida inocente debido a la crueldad del despotismo dictatorial.

Como ya fueron destronados y derrotados reyes y faraones en la antigüedad liberando al pueblo elegido de ser necesario a todos los pueblos, aunque otra vez sea imprescindible volver a abrir las aguas para su rescate, de modo que nunca más, nadie en la cúspide de su poder absolutista haga temblar a la humanidad entera.

Que así sea…, porque la humanidad no puede seguir soportando tantas dramáticas injusticias, ni tantos contingentes humanos que integran esta vergüenza de las diásporas de la desesperación, por el intento de buscar aunque sea un mínimo resplandor para sus vidas.

Y además, porque tiene que llegar al fin el momento, de revertir esta nefasta e insensible tendencia de invertir cuantiosas cantidades de recursos financieros en armamentos y arsenales para la guerra y la muerte, en lugar de combatir el hambre del mundo, que como se sabe, con un mísero porcentaje (alguien lo ha situado en u 2% de ese desvarío) sería suficiente para vencer ese flagelo, ese martirio para tantos pueblos del planeta, olvidados, ninguneados, condenados, manipulados infamemente, para el provecho y beneficio de los mercaderes de la muerte a quienes tanto les sirve además, el oscurantismo cultural reinante para sus infamias.

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