www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Debate de guante blanco

sábado 27 de septiembre de 2008, 06:29h
El esperado primer debate entre John McCain y Barack Obama se produjo como estaba previsto en la noche del viernes. Durante una hora y media, los candidatos a la Casa Blanca discutieron sobre la grave crisis financiera que atraviesa el país, la política exterior y la seguridad nacional, mostrando diferencias programáticas y de postura.

Se contraponían dos estilos: por un lado, McCain quiso presentarse como una persona de experiencia y juicio, subrayando en varias ocasiones conocer bien el tema, tanto si se trataba de economía como de Rusia, y declarando tener “habilidad y conocimiento para mantener este país en paz, próspero y seguro; yo, no necesito entrenamiento”. Por otro lado, Obama intentaba quitarse esa fama de “profesor”, capaz de animar las masas e inhábil para ganar los cara a cara (tampoco pudo con Hilary Clinton), tuteando su adversario, mostrándose dialogante y, al mismo tiempo, como el hombre del cambio.

Sin embargo, el debate fue bastante agrio y los ataques moderados: fue un empate donde nadie cometió errores, pero tampoco fue capaz de pronunciar una de esas frases que mueven voto o se quedan en la cabeza de los electores. Ninguno de los dos candidatos consiguió mostrar el tono necesario que la grave situación económica requiere, ya que ambos jugaron a la defensiva, preocupados más por las palabras del adversario que por mostrar políticas e ideas nuevas. La crisis económica de los EEUU obligaba a mostrar una actitud propositiva y respuestas inmediatas. Lamentablemente, McCain y Obama se han limitado a subrayar errores y omitir propuestas de corto plazo.

En la segunda parte, centrada en la política exterior, McCain ha parecido más cómodo y agresivo, haciendo valer su experiencia y subrayando los defectos de su adversario, acusando en varias ocasiones de "ingenuidad" a su oponente. Al contrario, Obama ha parecido incapaz de presentarse efectivamente como el “homo novus” de la política norteamericana, faltándole liderazgo y proyectos concretos.

A lo largo del debate, ninguno de los dos ha tomado notas de las contestaciones del otro, dando la impresión de que estuvieran ensayando un discurso ya preparado anteriormente. Quizás la expectativa mediática alrededor del evento fuera demasiado alta para los dos, condicionando sus respuestas y generando un cara a cara “sin vencedor ni vencido”. Lo que se anunciaba como un posible evento de política o un espectáculo, no ha sido capaz de ser un espectáculo político.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios