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SÁNCHEZ SE PLIEGA A ARAGONÉS

lunes 09 de mayo de 2022, 14:28h
Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno español y Pedro Aragonés el de una Autonomía...

Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno español y Pedro Aragonés el de una Autonomía regional. Si negocian de tú a tú es porque Sánchez pretende agotar la legislatura y precisa de los escaños del secesionismo catalán. Una indecencia política que fragiliza la dignidad de España. Y la mortifica.

Naturalmente que Pedro Sánchez y Pedro Aragonés pueden y deben conversar, pero siempre y cuando el presidente español sea el que recibe en audiencia en el palacio de la Moncloa al líder de la Generalidad. Cualquier fórmula de transacción resultaría vejatoria para la dignidad del Estado.

Pedro Aragonés conoce la debilidad de un hombre cuya máxima aspiración consiste en mantenerse en el poder, en continuar sentado en la silla curul de Moncloa. Y está dispuesto a abusar de esa circunstancia conservando a Sánchez genuflexo ante el rebenque del secesionismo catalán.

La oposición está en la obligación de plantear a Pedro Sánchez estas preguntas en el Congreso de los Diputados: “¿Hasta dónde está dispuesto el presidente del Gobierno a hacer concesiones para conservar el voto de los diputados secesionistas? ¿De qué se propone hablar, de qué negociar, con el presidente de la Generalidad? ¿Qué parcelas de la dignidad del Estado entregaría a cambio del plato de lentejas, de la taza de votos catalanes, para continuar de hinojos en el palacio de la Moncloa?

Alarma a todos que Sánchez le haya dicho a Aragonés: “Tenemos que hablar”, sin especificar de qué. Porque de lo que quiere hablar el presidente de la Generalidad lo sabemos todos. Pretende negociar nuevas concesiones que despejen el camino hacia la independencia de Cataluña. Y para presionar al César de alpargatas se ha inventado la afrenta del espionaje cuando en cualquier país democrático se espía, siempre dentro de la ley, a los que pretenden fracturar la unidad territorial de la nación. Ese espionaje no es una afrenta, sino un deber. Y eso es lo que debe resaltar Pedro Sánchez en lugar de someterse a las presiones de un Pedro Aragonés, ensoberbecido ante las muestras de debilidad del presidente del Gobierno español.