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ESCRITO AL RASO

Qué hacemos ahora con los fondos europeos

David Felipe Arranz
lunes 09 de mayo de 2022, 20:48h

Celebramos el Día de Europa, el día que el ministro francés Schuman propuso en 1950 la administración conjunta del carbón y del acero entre Alemania y Francia. La inspiración de la primera comunidad europea fue el combustible y el metal, entre la energía y los altos hornos, que es lo que nos hace más falta que nunca mientras suben los precios del gas, los hidrocarburos y el chispazo eléctrico. La culpa es de la guerra aunque no hubiese guerra.

Si no hay transparencia, no hay política ni mucho menos periodismo. Puede haber un trabajo de monigote y poco más cuando el político no sabe hacer las cosas, y este ha de elegir monigote o político, aunque casi todos optan por el monigote, porque viste mucho en las reuniones de mandatarios y queda bien en las fotos con Von der Leyden o Macron, para darte un beso o un abrazo, según. Hacer buena política para tu país es una hazaña épica solo reservada a los héroes homéricos, en cuanto que consiste en llevar al país por lo que los economistas llaman la senda del crecimiento, que se parece a empezar a tomar calcio a cucharillas con cinco años para terminar siendo un chicarrón, un tiarrón, un presidente.

Vamos a contar mentiras, dicen en Moncloa, como que se está llevando a cabo una ejecución rápida del primer tramo de fondos recibidos de la Unión Europea: la distribución del paquete financiero, dice la CEOE, no llega, no impacta en el terreno productivo, que es donde germinan las ayudas y se socorren a las pymes y otros necesitados y castigados por las plagas, guerras y hambrunas decinomónicas en la era de Elon Musk y el pajarito que está triste y azul. La patronal dice que hay, como máximo, un 27% de fondos ejecutados, frente a las mentiras ministeriales del 60% de la autorización de los fondos, previstos en los presupuestos de 2021 y 2022: pasa como con la otra vida, que nadie la ve, pero todos dicen que existe.

La ejecución es la modulación que toma el político para revalidar su liderazgo. Tan solo uno de cada cuatro euros procedentes de Bruselas ha llegado a las empresas españolas, según el jefe de la Oficina Técnica de Fondos Europeos de la CEOE, Luis Socías, porque los fondos no llegan directamente a las comunidades autónomas, como había pedido Europa, sino que la burocracia hispánica centraliza los fondos, con su habitual falta de agilidad administrativa y el escaso afán transformador que hay en este país, una de las condiciones que pidió en su momento el Consejo Europeo para la concesión de los millones. Por todo lo dicho, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ya calcula una disminución del impacto de dichos fondos en el crecimiento económico español: del 2,5% nos rebaja al 1,8%.

En los planes de futuro, cuando el mundo se reduce a la factura de las cosas y a la liquidez en el bolsillo de los españoles, y todo el resto de los mecanismos económicos es una incógnita de gurús, asesores y economistas, se adivina en el horizonte el retraso, la inepcia y la falta de interés para que el paquete financiero fluya y llegue al que más lo necesita. A este paso la Next Generation en España va camino de ser una estirpe de inútiles.

Twitter: @dfarranz

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