La última reforma laboral debe encontrarse entre las “cosas chulísimas” que, según la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, está haciendo el Gobierno de coalición social-comunista. Una reforma que no era la que necesitaban los trabajadores y las empresas de nuestro país y que caminaba en sentido contrario a las necesidades del mercado de trabajo, a pesar de lo argumentado por la maquinaria de propaganda del Gobierno.
La última rueda de prensa en la que se ofrecen los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social volvió a servir para ensalzar los resultados de la última reforma laboral y poner en valor el incremento de la contratación indefinida. Sin embargo, los resultados de la reforma en términos de estabilidad laboral para los trabajadores deben ser matizados a la luz de los propios datos que ofrece el Ministerio de Trabajo y Economía Social, algo que evidentemente no nos han contado.
La reducción de la temporalidad es apenas un maquillaje provocado por la nueva configuración de las modalidades de contratación introducidas en el Estatuto de los Trabajadores.
A saber, los contratos indefinidos iniciales a jornada completa apenas representan el 13% de toda la contratación realizada en el mes de abril, y la reducción de la temporalidad es apenas un maquillaje provocado por la nueva configuración de las modalidades de contratación introducidas en el Estatuto de los Trabajadores. De hecho, en el mes de abril los llamados contratos fijos discontinuos se han multiplicado por 17 en relación con el mismo mes del año anterior, y ya representan el 14% de la nueva contratación realizada, y los contratos indefinidos a tiempo parcial se han multiplicado por cinco, lo que significa el 8% de todos los contratos iniciales realizados.
Es decir, el crecimiento de la contratación indefinida se apoya en dos modalidades que no otorgan la estabilidad deseada a los trabajadores de nuestro país y que suponen ahora casi una cuarta parte de toda la contratación realizada, cuando en 2021 apenas representaban el 2,5%.
La reforma laboral de Yolanda Díaz no está dando respuesta a la temporalidad y a la falta de estabilidad laboral y las empresas están teniendo que buscar fórmulas para adaptarse a la nueva regulación para poder seguir con su actividad y con ella mantener el empleo.
Dicho de otro modo, la reforma laboral de Yolanda Díaz no está dando respuesta a la temporalidad y a la falta de estabilidad laboral, principales debilidades del mercado de trabajo, que son consecuencia de la realidad de nuestro tejido productivo, y las empresas están teniendo que buscar fórmulas para adaptarse a la nueva regulación para poder seguir con su actividad y con ella mantener el empleo.
Tampoco la reforma laboral está siendo positiva en términos de afiliación a la Seguridad Social, cuyo crecimiento se ha visto ralentizado en el primer cuatrimestre de 2022. Si observamos los datos con detalle, vemos como en los primeros cuatro meses de este año la afiliación media a la Seguridad Social ha crecido apenas un 2%, lo que representa medio punto menos que en los años precedentes a la pandemia. En términos absolutos, la Seguridad Social ha ganado casi 18.000 afiliados menos entre los meses de enero y abril de 2022 que en la media de los años precedentes.
Y si hablamos de Economía Social, otra de las grandes apuestas sobre el papel de la ministra Yolanda Díaz y el segundo apellido de su ministerio, tampoco tenemos mejores resultados de sus políticas. Hasta el apagón estadístico producido en el segundo trimestre de 2020, el número de cooperativas y sociedades laborales se había reducido en nuestro país de manera significativa, lo que ha tenido importantes consecuencias en términos de empleo.
Éstas son, y no otras, las cosas chulísimas de este Gobierno.