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EDITORIAL

Pedro Sánchez aguantará en Moncloa, pese a la paliza andaluza

EL IMPARCIAL
sábado 04 de junio de 2022, 10:06h

Analistas políticos tan optimistas como ingenuos dan por hecho que Pedro Sánchez cavará su tumba política y tirará la toalla tras las elecciones en Andalucía. Si no se produce un inesperado vuelco en las encuestas, el presidente sufrirá una dolorosa derrota, pues hasta el CIS de Tezanos vaticina el desplome del PSOE y la dispersión del batiburrillo de las extremas izquierdas por la abrumadora victoria del PP. Pero al presidente del Gobierno le queda mucha cuerda aunque algunos insistan en que, tras el 19-J. puede disolver las Cortes. Todo lo contrario. Aguantará impertérrito el largo año y medio de legislatura, porque necesita tiempo para revertir la situación y porque es un virtuoso amarrando el poder.

Y quizás ese es el gran peligro para la estabilidad en España. Porque, a la desesperada, Pedro Sánchez puede arramplar con las pocas Instituciones, como el Banco de España, que todavía no se han plegado al discurso que propaga Moncloa de que “todo va bien”. Y es que Hernández de Cos ha tumbado una a una las mentiras en materia económica vertidas por el Gobierno; la última, el falso acierto de la reforma de las pensiones que también ha cuestionado la UE. Pero para Yolanda Díaz el problema es que el presidente del Banco desconoce “el funcionamiento del mercado laboral.” Una seria advertencia del la vicepresidenta que augura una campaña permanente contra todos los próximos informes del BE. El Gobierno no admite críticas y, menos, cuando las urnas asoman por el horizonte.

No. Pedro Sánchez no abandonará La Moncloa por muy duro que sea el batacazo andaluz. Mantendrá su descomunal propaganda y, sin el mínimo pudor, seguirá invirtiendo una parte de los presupuestos en sus campañas, como la escandalosa inversión de 50.000 millones de euros para “fomentar el empleo en Andalucía”, quince días antes de las elecciones. Porque un año largo manejando todos los resortes políticos y económicos del Estado para los intereses partidistas del PSOE suponen una enorme ventaja frente al PP.

Pero Pedro Sánchez empieza a desbarrar en su estrategia electoralista. Hay que ser torpe para atacar al PP por corrupción en Andalucía, donde se produjo el mayor escándalo de la democracia. Donde el dinero de los ERE de Chaves, Griñán y compañía en lugar de sufragar a pensionistas y jubilados terminaba costeando cocaína y prostíbulos. A Sánchez ya solo le queda el consuelo de proclamar tras el 19-J que Feijóo se alía con la extrema derecha para gobernar, si así fuera. Pero el golpe sería muy duro si, como auguran algunas encuestas, Juanma Moreno lograra la mayoría absoluta y gobernara en solitario. El presidente se quedaría sin ese consuelo de acusar al PP de pactar con la extrema derecha. Aunque, ni aún así, se iría a su casa. Como mucho, pondrá en marcha una crisis de Gobierno para maquillar el Consejo de Ministros de cara a las próximas elecciones generales. Y redoblaría los ataques de su Ejército mediático y de la maquinaria estatal, con la fiscal general al frente, para arremeter contra su gran adversario. Y a eso, además de a pasearse por los pasillos de Bruselas, dedicará el resto de la legislatura.

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