Fracasa el “Plan Paulson”
martes 30 de septiembre de 2008, 01:59h
La Cámara de Representantes norteamericana ha rechazado el proyecto de ley que pretendía salir al rescate de la maltrecha economía estadounidense, con 700.000 millones de dólares como principal activo. El ya conocido como “Plan Paulson”, en el que Bush –que no los republicanos, pues muchos son sus detractores entre sus filas- había puesto todas sus esperanzas, no parece tener mucho futuro. Desde ámbitos progresistas europeos se ha intentado vender la idea de que el voraz capitalismo, capitaneado por liberales y “neocoms” o neoconservadores, rechaza salvar a la economía de Estados Unidos, añadiendo que la única salida viable es la intervención estatal a ultranza. Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, conviene resaltar que el parlamento norteamericano funciona con representantes que, si bien adscritos a una determinada formación política, ante todo tiene muy claro que se deben a sus electores, y en base a ellos orientan su voto. No deja de ser, por tanto, un aspecto que linda más con la esencia de la democracia de lo que lo hace una férrea disciplina de partido.
Por otro lado, la actual coyuntura económica norteamericana es un enfermo aquejado de una grave dolencia que, aun sabiéndose su origen, nadie acierta –o acaso se atreve- a dar con el remedio más adecuado. Nadie duda que las recetas presentadas a la Cámara de Representantes estaban basadas en concienzudos análisis. Ocurre que un amplio espectro de economistas de contrastado prestigio y disparidad ideológica han vertido feroces críticas al proyecto. Básicamente, no conciben que una cantidad tan elevada -700.000 millones de dólares- vaya a destinarse fundamentalmente a adquirir activos “contaminados”, porque eso sería tanto como dilapidar todo el dinero. Además, resulta curioso ver cómo una administración republicana se empeña en defender un plan netamente intervencionista, con lo que tal cosa entraña en la mentalidad americana. Dicho lo cual, quizá lo más atinado sería encontrar un eclecticismo conducente a aunar intervención cabal y necesaria por un lado, y no socializar pérdidas generalizadamente por otro. El dilema estar en dar con la mezcla exacta que permita al Estado intervenir en ayuda de su economía, pero sin conferirle poderes de intervención omnímodos; y por otro, no dar la impresión de que merece la pena especular, ya que al final el Estado vendrá al rescate. Difícil solución.