El TSJV ha imputado a Mónica Oltra, vicepresidenta de la Comunidad de Valencia y líder de Compromís, de encubrir a su exmarido por abusar sexualmente de una menor de 14 años tutelada por su Gobierno “con el propósito de proteger su carrera política”. Además de repugnante, el presunto delito es gravísimo y por el mero hecho de ser investigada debería haber dimitido ya.
Pero lo más cínico del caso es que, hasta ahora, ningún líder de la izquierda y ninguna agrupación feminista ha mostrado su indignación y, menos aún, ha exigido la dimisión de la vicepresidenta valenciana. La doble vara de medir de los partidos “progresistas” resulta escandalosa. No es difícil imaginar la avalancha de manifestaciones que se hubiera producido si un líder del PP fuera el imputado.
Las acusaciones son demoledoras. Según la Fiscalía, existen “indicios relevantes” de que la vicepresidenta de la Comunidad de Valencia y consejera de Igualdad y Políticas Inclusivas podría haber cometido los delitos de prevaricación y abandono de menores con la “finalidad” de eludir las responsabilidades políticas de la propia Mónica Oltra y, las penales de su exmarido. Y concluye que “hubo un plan preestablecido para ocultar y desacreditar a la menor”. Esto es, en lugar de proteger a la víctima, una niña de 14 años, la Consejería de Oltra, “intentó desacreditar su credibilidad”.
Así de rotunda y contundente es la acusación del Tribunal Superior de Justicia de Valencia. Pero los partidos de izquierdas intentan escabullirse del caso y el presidente de la Generalidad, Ximo Puig, todavía no ha destituido a Oltra que, por lo que parece, no piensa dimitir. Tampoco ha reaccionado Yolanda Díaz, a pesar de que la vicepresidenta de la Generalidad forma parte de su plataforma política.
La política imputada se burla del código ético que proclaman el PSOE, Podemos y Compromís, los partidos que gobiernan la Comunidad de Valencia y que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez. Los partidos que defienden a gritos los derechos del colectivo LGTB y que ondean sin cesar la bandera feminista. Es indignante que Oltra mantenga su cargo y que la “progresía” intente escabullirse del escándalo.