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Novela

José Ovejero: Las vidas ajenas

lunes 18 de julio de 2022, 21:29h
José Ovejero: Las vidas ajenas

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2022. 352 páginas. 22,50 €.

Por Federico Aguilar

José Ovejero (Madrid, 1958) ha cultivado prácticamente todos los géneros, que le han hecho acreedor de numerosos galardones, como el Ciudad de Irún de Poesía por Biografía del explorador, el Anagrama de Ensayo por La ética de la crueldad o el Alfaguara de novela por La invención del amor, o el de Grandes Viajeros por China para hipocondriacos.

Precisamente, se alzó con el Premio Primavera por Las vidas ajenas, que ahora recupera Galaxia Gutenberg, sello que también ha publicado su novela rompedora y distópica Los ángeles feroces.

“Lebeaux pulsó el botón para detener la cinta y fue a sentarse tras el escritorio. Su abogado no hizo un gesto; sencillamente se quedó donde estaba, de pie a un lado del escritorio, mirando la grabadora como si todavía estuviese escuchando. A Lebeaux le hacía hervir la sangre la pachorra del abogado. Si se le dejaba, se quedaría ahí parado durante una hora, con el maletín de cuero en la mano – ¿por qué demonios no lo dejaba en el suelo? – , observando la grabadora por encima de las gafas y restregando unos contra otros, en un movimiento lento, deliberado, irritante, los dedos de la mano que no sujetaba el maletín”. Así arranca Las vidas ajenas, que nos sumerge en una conseguida trama donde la denuncia del oscuro pasado colonial de Bélgica –país en el que Ovejero vivió durante un tiempo-, se entremezcla con una urdimbre de intriga.

Lebeaux es un poderoso banquero, al que asesora en sus chanchullos su abogado Degand, que se considera dueño y señor de vidas y haciendas y por encima del bien y del mal. Pero resulta que quizá su absoluta falta de escrúpulos no va a quedar impune. En su sucia trayectoria se cruza Daniel, quien junto con Claude, se dedica a vaciar casas de personas fallecidas. Por lo general, se trata de casas muy humildes, habitadas por quienes vivían en precario y apenas tenían nada. Sin embargo, por una vez han de vaciar la casa de un personaje adinerado. Y allí, por azar, aparecen unas fotos comprometedoras. A Daniel se le ocurre que podrán chantajear a sus protagonistas, que son, precisamente Lebeaux y Degand.

Pero, Daniel es lego en estos menesteres y ha de hacer un “cursillo” a toda marcha. ¿Conseguirá su propósito? ¿Está legitimado para ello? La respuesta en Las vidas ajenas.

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