www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Macedonia, la Unión Europea y la historia

Juan Carlos Barros
jueves 21 de julio de 2022, 20:27h

Escribir la historia en Macedonia es, según la Unión Europea, un asunto bilateral sí lo que quiere Macedonia es entrar en la organización, para lo cual tendrá que negociar su pasado con Bulgaria.

Eso no es solo en sí un fenómeno digno de mención sino que supone también, a la vez, un cambio sustancial en el proceso de acceso, no por poner la Unión la revisión histórica como materia contractual sino porque si el proceso comienza con el ingreso no se puede decir, en cambio, que en este caso termine en adhesión, como prevé el Tratado de la Unión, sino que por deseo de transformación narrativa histórica retrospectiva el proceso deviene en filtración osmótica.

Adhesión, entonces, no es ya la descripción jurídica más apropiada del nuevo estado al que se ha destinado a Macedonia al final del proceso de acceso, porque eso supone unir cosas de distinta condición que no pierden ni su identidad ni su valor, dado que el proceso no está pensado para lograr la homogeneidad en Europa, que es más historia que melting-pot. Y aún es más todavía en el caso de Macedonia, una zona de por sí muy productiva donde el presente nunca es bastante respecto del pasado para que encima la Unión le ponga un filtro retroactivo para su ampliación.

La presión osmótica en la Unión es ejercida por las partículas del disolvente existente, el cual actúa sobre la fina membrana que separa una primera instancia ligerade otra segunda más espesa, de manera tal que por el filtro pasa el solvente pero queda el soluto, cuando el medio carente de cohesión molecular suficiente y dejado a sí mismo se queda al ras, mientras que el objeto material que es constitucional no puede pasar.

Dice Tucídides en La Guerra del Peloponeso que “en cuestiones humanas las razones de derecho intervienen cuando se parte de la igualdad de fuerzas, mientras que cuando no es así los más fuertes determinan lo posible y los débiles lo aceptan.”

Si la construcción jurídica, con arreglo a esa visión histórica, no es más que una vestimenta ante la diferencia épica de la fuerza extendida, hemos de concluir que la nueva ampliación balcánica occidental pretendida por la Unión Europea, de ser algo será histórica, pero desde luego, lo que no es una construcción verídica porque tendría que ser autópsica y la Unión se muestra, en su lugar, logógrafa al promover una medida retroactiva tan poco anecdótica.

La satisfacción de las condiciones de Bulgaria, que como estado miembro de la Unión Europea puede impedir el acceso de Macedonia, tenga o no razón histórica, significa un proceso desigual cuando una parte es parte y está dentro y la otra no es parte y está fuera. La justicia es un valor universal y la Unión antes no tuvo la misma precaución a la inversa respecto de Macedonia cuando admitió a Bulgaria y ese problema se podía plantear.

Francia ha propuesto, durante su presidencia semestral, una solución transaccional que deja para el futuro el problema de la identidad de Macedonia. De darles traslado se ha encargado la presidenta de la Comisión y de aceptar, les dijo a los macedonios, el proceso se va inmediatamente a despejar y la Unión celebrará ipso facto una conferencia intergubernamental política y a continuación otra técnica, una vez que se haga efectiva la reforma constitucional y empezar así a negociar. Pero habrá que ver, al final, si ese cambio se puede lograr porque el gobierno actual de Macedonia no tiene mayoría suficiente, y en un lugar de tanta historia la cosa se puede realmente complicar todavía más.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (6)    No(0)

+
0 comentarios