Con el pretexto del Coronavirus, Pedro Sánchez elevó un 50% el gasto público...
Con el pretexto del Coronavirus, Pedro Sánchez elevó un 50% el gasto público. Pero cuando la covid se redujo, en lugar de recuperar las cifras del gasto público, las ha hecho crecer hasta rozar los 200.000 millones. Las cosas están claras. El 2023 es año electoral. Habrá elecciones autonómicas y municipales en mayo; y en noviembre no le quedará otro remedio al presidente del Gobierno que convocar las temidas elecciones generales. Las encuestas más solventes levantan a Pedro Sánchez de su cómoda poltrona monclovita. Y para intentar evitar la tragedia, el presidente del Gobierno se dispone a comprar los votos que hagan falta derramando el maná de los inflados Presupuestos Generales del Estado y también de las ayudas europeas.
Así, que de reducir el gasto público nada de nada. Por el contrario: durante el año electoral despilfarrará todo lo que sea necesario para taponar la hemorragia de votos e intentar luego, con el apoyo de comunistas, podemitas, separatistas y bilduetarras, alcanzar una mayoría parlamentaria que le permita seguir disfrutando de las mieles del poder.
No entiendo que algunos políticos liberal conservadores se hayan rasgado las vestiduras ante el anuncio del incremento del gasto público… ¿Qué esperaban? ¿Qué Pedro Sánchez asistiera inmóvil a su escabeche monclovita? Es no conocer al personaje. Luchará con todas sus fuerzas y con todos los medios para dar la vuelta a los sondeos, sobre todo ahora que Argelia ha dificultado su desembarco personal en Europa como presidente del Consejo en Bruselas.
¿Cómo va a recaudar Pedro Sánchez esos 200.000 millones de euros presupuestados? Está claro. Subiendo los impuestos hasta la hemorragia de los contribuyentes. Y, por supuesto, aumentando el déficit y engordando la deuda pública que supera ya la cifra descomunal del billón y medio de euros.