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PÁLIDA CONDENA

Plural, insuperable

Miguel Ángel Gómez
lunes 22 de agosto de 2022, 19:40h

Hay libros que no huyen como el humo: “¿Qué es la luz / sino el movimiento de los electrones colisionando, / el efecto mecánico de un parpadeo, / el calor del sol sobre el planeta, el estado animioquímico…?”. La filtración de la luz (Chamán), de Sihara Nuño, es uno de ellos. La naturaleza no tiene una ubicación remota, una dimensión soterrada. El libro no está fuera del tiempo ni de la Historia. La escritura total es aquella que contiene un centenar de figuras con la posibilidad de que haya testigospresenciales. Las afinidades asociativas en los poemas son como largos y blandos jirones arrebatados a la plana oscuridad y vueltos del revés. Átomos en movimiento marcan a fuego el carácter. Cada poeta idea una construcción del hierro propia.

Sihara Nuño selecciona poemas sobre termodinámica, estados de la materia y asuntos relacionados con la realidad. Quiere reflejar cuerpos que se atraen con perfectos pies de bailarina, pasos sin cierta inseguridad. De todo hay en sus versos que avanzan directamente hacia el lector. Frente al decir del futuro, trayéndolo a nuestro marco temporal inmediato, está lo sorprendente y la verdad científica. Algunos de los poemas son concisos: “¿Por qué brillan las estrellas? / Por la combustión nuclear del hidrógeno. / La combustión del carbón. / La combustión del papel. / La combustión propia”. Aquí están las matemáticas de Godfrey Harold Hardy, la astrofísica, el sistema solar sentado con gran parte de su espalda contra la puerta. La variedad en la forma se basa en el libro de Richard P. Feynman Seis piezas fáciles. Pensador cuyas corrientes sirven casi para cualquier cosa y científico increíble que nunca bostezó indecorosamente.

Los temas poéticos que abundan en la actualidad nos separan como una flecha de la buena literatura. La poesía de Nuño, en cambio, tiene un atuendo distinto, sus temas consiguen darnos una emoción poética que trepa hasta la lámpara. Empezamos a leer el libro entendiendo las palabras que habíamos estado frecuentando poco. Nos ofrece referencias literarias seguras: María Auxiliadora Álvarez, Carl Sagan, J. L. Badal, Aldous Huxley. Subrayo algunos poemas escritos con una precisión heladora y enmarcada. Uno de ellos, sin título, dice: “¿Qué es la luz? / ¿El fotón, la energía electromagnética? / Luz no quiere decir visión. / Pulsiones imperceptibles. / Luminosidad y combustión. / En las cavernas el homínido la buscaba / preservar su calor, guardarlo / en el frasco de luciérnagas”.

La poesía de Sihara Nuño mantiene los ojos abiertos. En su inventario de símbolos encontramos inmediatamente abismos y vértigos que arrojan un poco de leña al fuego. El espacio poético se apresura a acercarse a una silla para seguir activo. Las ideas van y vienen, rápidamente, para ver con claridad el acto final de la luz en la cabeza, con el mayor esfuerzo por su parte. El yo se da cuenta de que, si deja de hablar durante un instante, se romperá el hechizo. Esa idea no causa ansiedad. “Ninguna idea [conocimiento] ha ido sola, ni es propia, ni es única, ni ha permanecido estática”, nos dice al principio de su “Dudario”. La atmósfera que rodea al libro tiene una valentía, una valentía rara hoy en día. Escribiendo libremente se aprende a dudar y a recordar.

Leyes físicas y principios aparecen mencionados en este libro. Uno de los poemas, perteneciente el Capítulo I, el titulado “La materia está hecha de átomos” principia: “Movimiento./ Ley y principio. / Naturalidad y naturaleza. / Un hecho empírico. / El experimento correcto y obtendremos el destello [el poema]”. ¿De dónde le vienen esos destellos? Único, difícil, enfundado en varias capas literarias y con muchas tesis que defender, La filtración de la luz nos proporciona sabiduría y curiosidad, nada de lo que leemos es demasiado vago. Sus poemas están llenos de precisos detalles, iones, electricidad, un vasto universo. “La filtración de la luz —afirma— es un fenómeno complejo, la física, Isaac Newton y las ecuaciones de Maxwell lo explican mejor que yo, pero me arriesgo, me aventuro a explicarme el mundo”. Escritora con muchos géneros, al igual que Roberto Bolaño o Gonçalo M. Tavares, Sihara Nuño recurre a las enumeraciones que ponen claramente de manifiesto su actitud: “De la energía solar / a la energía de la fotosíntesis; / a la electricidad de las sinapsis, / a la energía de las ondas sonoras de mi voz, / a la energía mecánica que mueve mi mano / para sujetar el lápiz / y unir los fermiones”.

Tienen mucho encanto los versos que hablan de la densidad del poema, de las teorías de la evolución y la teoría gravitatoria; podrían considerarse anotaciones de diario que nos hacen, al leerlos, respirar con un poco más de comodidad. Lirismo enroscado enla cadencia de una voz, asombra siempre la forma de ver y de pensar de Sihara Nuño, quien sabe despedirse: “¿Cuánto tiempo llevas aquí?/ No el suficiente”.

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