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EL CONSEJO DE MINISTROS SOPLA EL FUEGO

martes 23 de agosto de 2022, 10:49h
Actualizado el: 23/08/2022 11:06h
A lo largo de todo el verano, día a día y sin faltar un solo día, los españoles se han...

A lo largo de todo el verano, día a día y sin faltar un solo día, los españoles se han estremecido al contemplar en las pantallas de televisión las llamas devoradoras que han devastado una parte considerable de España, casi 300.000 hectáreas. Espontáneos unos, intencionados otros, los fuegos han adquirido proporciones bíblicas o se han encendido en las mitologías religiosas. Así hablaba Zaratustra. “El fuego, según la enseñanza de Zoroastro, es símbolo de Justicia”. Y no. No se trata de fuegos eternos ni de castigos rituales ni de emergencias climáticas. Se trata de algo que, en parte considerable, se podría evitar con la limpieza de los bosques y la adecuada vigilancia.

La proporción de lo que ha ocurrido es tan descomunal que exigía respuesta política. Pedro Sánchez ha acertado al convocar un Consejo de Ministros extraordinario en pleno mes de agosto. Merece el aplauso. La declaración como zonas catastróficas en favor de los territorios más extensos y arrasados por el fuego voraz significa atención preferente a los desfavorecidos, medidas económicas razonables y reparación de daños. Es lo que el gobernante debe hacer y Pedro Sánchez, en este caso, se ha instalado en el camino del acierto y la rectitud.

Conviene recordar, en todo caso, que la gran política no consiste en curar sino en prever. Esa fue la máxima de Winston Churchill y habrá que convenir que le sobraba la razón. De lo que se trata no es de apagar los incendios y atender a los que sufren sus consecuencias. De lo que se trata es de evitar que los fuegos se produzcan. Y eso supone incrementar las medidas legislativas, los controles severos, la limpieza de los montes y la vigilancia permanente. No resultará barato hacer lo que se debe hacer. Pero mucho más caro es, a largo plazo, no financiar la política de previsión que el esplendor de los incendios exige.