www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El diálogo Pristina-Belgrado

Juan Carlos Barros
viernes 26 de agosto de 2022, 19:18h

Ya sea entre los seres humanos o entre los países cercanos, la coexistencia depende de la consecuencia. No resulta de la confluencia ni de la convergencia ni tampoco de la conveniencia sino que su procedencia fundamental resulta de seguir un orden proverbial.

La consecuencia de la coexistencia es flexiblemente reversible pero no tangencial o casual, de modo tal que siguiendo el procedimiento establecido se sabe de antemano qué es lo que va a pasar. No, no es el azar lo que nos gobierna ¿dónde se ha visto que sea lo mismo el sino del destino que la suerte sin tino?

No obstante, esa diferencia en el seguimiento de las leyes universales de los órdenes secuenciales no es fácil de apreciar en la práctica del teatro mundial, máxime cuando los actores actúan en la trama también como actores si les dan pie aunque no sepan muy bien porqué.

El diálogo Pristina-Belgrado, como le han llamado en Bruselas a las conversaciones capitales para las que ha prestado la Comisión Europea sus instalaciones donde celebrar las reuniones entre Serbia y Kosovo, ha empezado, se ha interrumpido y se ha reanudado sin lograr prácticamente ningún resultado desde que fuera lanzado allá en 2010 cuando una resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le diera la bienvenida como factor de paz, seguridad y estabilidad en los Balcanes.

Esa actuación de la Unión Europea se produjo tras haber opinado el Tribunal Internacional de Justicia, al que la ONU había preguntado a instancia de Serbia, a quien no quedó otro remedio quedando como había quedado el contexto, que la independencia de Kosovo no era ilegal de acuerdo con el derecho internacional. Pues, bien, eso tiene ya su finalización debido a la reconocida unicidad de la situación.

La Unión, además y como complementación, designó en 2020 un representante especial para el diálogo y otros asuntos de la región, dotado de un mandato limitado y unos objetivos estratégicos consistentes en lo siguiente: la normalización total, la buena vecindad y la reconciliación, superar el legado del pasado y la visibilidad, efectividad y consistencia de la acción de la propia Unión. Para lograr lo cual se consideraba cómo el medio ideal llegar al final a un acuerdo jurídicamente vinculante que abordase todas las cuestiones pendientes entre las partes de conformidad con el derecho internacional; es decir, un orden secuencial.

Así las cosas, Kosovo va ahora a poner restricciones a la libre circulación y lo más que ha aceptado, tras la mediación de la Unión, es retrasar hasta el 1 de septiembre su entrada en vigor y es de temer que ese mismo día comiencen los incidentes con los serbios allí residentes.

No es equivalente a un precedente en el derecho de gentes ni tampoco es consecuente el diálogo basado en una opinión jurídica emitida para un caso “sui generis”, sino que para la coexistencia es mejor la aplicación de la sentencia que tienen en Japón:

“Itsumo yanagi no shita ni dojo wa inai.”

Lo que traducido viene a decir que sí una vez pescaste un salmón, que vuelvas al mismo sitio no significa que vayas a pescar dos.

En un tiempo de excepción la clave en la escenificación no es la omnipotencia sino la desemejanza sempiterna. Así reflexionaba Nick Bottom:

“I have had a dream

past the wit of man to say

what dream it was.

The eye of man hath not heard,

the ear of man hath not seen,

man’s hand is not able to taste,

his tongue to conceive,

nor his heart to report

what my dream was.”

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios