No arranca bien el curso político para Pedro Sánchez. Yolanda Díaz, como vicepresidenta del Gobierno, como candidata de “Sumar” o como activista sindical, o como todo ello a la vez, ha reabierto la guerra interna del Consejo de Ministros al rechazar sin paliativos que se aumente un 2 por ciento el gasto de Defensa en los Presupuestos Generales del Estado, un compromiso sellado entre España y la OTAN.
Pedro Sánchez encara el curso político con una única obsesión: no ser atropellado por el PP en las elecciones municipales de mayo, pues sería el antecedente más evidente de su derrota en las próximas generales. En el marketing elaborado por Moncloa, cada gestión política debe ser beneficiosa para la imagen del presidente y del PSOE. Pero también Yolanda Díaz vuelve de vacaciones en clave electoral. De ahí, que haya lanzado la primera bomba política que se avecina. Porque le interesa que los socialistas y los comunistas se enzarcen en una lucha fratricida por los gastos de Defensa. Así, la candidata marcará su perfil de izquierda pura y dura frente al “atlantismo” de Sánchez. Y enarbolará la bandera pacifista durante la campaña.
El Gobierno se enfrenta al vendaval de la inflación, de los recortes energéticos, del temor a una recesión, de que se prolongue la guerra interminable, del campo devastado por la sequía y el golpe de un sol implacable. Después de aprobar el plan de ahorro energético, Sánchez tiene que llevar al Congreso un segundo plan de medidas que serán más duras aún y exigirán una gran austeridad en la administración de los combustibles. Y tendrá que pactarlo con sus socios habituales, que cobrarán su habitual estipendio por ello. Pero el PSOE, Podemos, ERC, Bildu, y también el PP, calibran cada decisión según su repercusión electoral. Piensan más en los votos de las municipales y de las generales que en la travesía del desierto que nos aguarda.
Y en medio de esta crisis política, económica y social, Yolanda Díaz ha estrenado el curso como candidata de “Sumar”, como activista sindical y también como vicepresidenta del Gobierno. Lo ha estrenado agitando a los sindicatos a convocar protestas y huelgas contra los empresarios “por insolidarios y egoístas” y anunciando a su presidente que plantará cara al PSOE en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. El curso político todavía no ha comenzado oficialmente y la vicepresidenta del Gobierno ya está de mítines.