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Estado fracasado

William Chislett
sábado 04 de octubre de 2008, 14:41h
A un mes de las elecciones en Estados Unidos, los 228 miembros de la Cámara de Representantes que votaron el lunes pasado en contra del rescate de Wall Street (133 Republicanos y 95 Demócratas) han pensado más en salvaguardar sus escaños que en ayudar al sistema financiero. No es sorprendente que tantos hayan votado en contra después de recibir de sus respectivos votantes muchas cartas, correos electrónicos y llamadas telefónicas quejándose de que el plan, con 700.000 millones de dólares del contribuyente, iba a salvar a los ricos a costa de los pobres.

No voy a entrar en lo bueno y malo del plan salvo para decir que rescatar un sistema financiero no es igual que rescatar cualquier otra industria. No veo más remedio que romper las reglas del mercado por ser los bancos la sangre vital de una economía – en este caso la mayor del mundo. De hecho, las enmiendas introducidas por el Senado al plan original para hacerlo mas beneficiosa para los contribuyentesfueron suficientes para que la Cámara también dé su visto bueno.

Lo que demuestra la reacción al plan de rescate es el profundo enojo del pueblo americano – reflejado en los votos No en la Cámara – y la creciente división entre Wall Street y lo que se llama “Main Street” – el individuo de la calle quien, sin estar muy informado, ve el plan como un rescate de los avaros multimillonarias con escandalosos salarios y paracaídas dorados (compensaciones) mientras que mucha gente no puede pagar sus hipotecas y corren el riesgo de perder sus casas.

La administración americana dedica mucha atención a los llamados estados fracasados; cada año la revista Foreign Policy produce el índice Failed State Index. En el último índice Estados Unidos está en el lugar 160 de 177 países – el número uno (el peor) es Sudan y el mejor Noruega. A juzgar por los indicadores publicados recientemente en un demoledor informe, Measure of America, una iniciativa de Oxfam America, la Conrad Hilton Foundation y la Rockefeller Foundation, Estados Unidos camina hacia un estado fracasado. El país se está malogrando en comparación con otras naciones, en términos de desarrollo humano.

A pesar de gastar 230 millones de dólares cada hora en asistencia sanitaria, los americanos viven menos años que casi todos los otros países desarrollados. Su PIB per capita es el segundo mayor del mundo pero los Estados Unidos esta en el lugar 42 en términos de esperanza de vida (78 años en comparación con 81 en España). Uno de cada seis americanos – unos 47 millones (cifra mayor que toda la población de España) – no tiene seguro médico y, por ello, el acceso a la asistencia sanitaria es limitado. La proporción de niños que viven en la pobreza es más alta que en cualquier otro país rico y el 14% de la población (unos 40 millones) carecen de la formación necesaria para realizar tareas diarias sencillas, tales como entender los artículos de los periódicos o los manuales de instrucciones. Y mientras que en Europa, Canadá, Japón y Rusia, los niveles de matriculación de preescolares de 3 y 4 años suponen un 75 %, en los Estados Unidos apenas superan el 50 %. Hay diferencias tremendas entre estados – en el ranking se señala que la gente de Mississippi, por ejemplo, está viviendo 30 años por detrás de los que residen en Connecticut, el primer estado de la lista. La quinta parte más rica en Norteamérica gana de media anual 168.170 $, casi quince veces la media de la quinta parte más desafortunada.

Por ultimo, los Estados Unidos tienen el 5% de la población del mundo y el 24% de sus presos. No solo hay que buscar una manera de rescatar el sistema financiero.

William Chislett

Escritor

WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano

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